CIE5FIJEGOS.
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ESCRITO EN VERSO
ron JUAN RAMON MUÑOZ.
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IMHWNT.V t>t LA ‘CARIDAD
«
obrita es propiedad de su autor» — Se vendó
en la Librcríu del Sr. Hernández, en Montevideo.—
En Buenos Aires se venderá ataúd* caiga ti Tirano «
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ALBERTO LLAMAS
1952
ADQU IS I CION
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'¿ULQ&ü&O A'lTXOaU
La desastrosa muerte del malogrado
Lien fuegos, exitó en Buefios-A ¡res la im-
presión mas amarga.... encendió en todos los
corazones la indignación y el horror mas ve-
hemente contra su bárbaro asesino.
Los dias que siguieron al de la ejecu-
ción, fueron lúgubres y tristes, sin que nadie
pudiera borrar de su memoria aquella atroz
y desconsoladora imagen.
Ll Pueblo— Mártir, lloró compadecido,
é hizo un justo homenaje á las virtudes chi-
cas y privadas de Cienfuegos. Su asesina-
to era injustificable.
No tardó muchos dias en llegar á noso-
tros aquella fatal nueva. — ¡ Qué amargas
reflexiones ! ! ¡qué ideas desesperantes no
vinieron á abatir nuestra alma ! !....
Ver en nuestra naciente Sociedad, é la
fáz de los Cielos que presencian augustos la
inocencia del Pueblo, cometerse los críme-
nes horrendos, que parecían reservados para
las viejas y ensangrentadas Sociedades! !..
¡ Ver al virtuoso Pueblo, que en nada
delinquió, ser devorado por el monstruo fe-
roz, en cnyas manos depositó un puñal, sin
conocerlo ! ! ....
El corazón vacila entonces.... y la apoe-
tasía triunfa, aunque con vuelo pasagero,
de las creencias sagradas de la Divinidad ! !..
Nuestro primer movimiento fue el de
entonar un canto fúnebre á la cara memoria
del mártir infeliz. — Después, el tiempo mis-
mo fue odclantándo nuestro paso ; y arreba-
tados por el amargo sentimiento, fuimos pro-
fundizando algunos hechos, hasta encontrár-
nos dueños de todos cuantos datos nos po-
dían servir para trazár el cuadro de la fatal
Historia.
En efecto : jamás llegamos á pensar en
escribir un Poema. Hemos dado este nom-
bre á nuestro humilde trabajo, sin querer
aspirar á la palma lucida de los Cantores
que, por su medio, la alcanzaron, sino para sig-
nificar la relación sancilla de un suceso in-
feliz, en que se mezclan — la Inocencia — el
Amor — la Tiranía.
Queremos, pues, ser francos, y antes
bien ser llamados ‘caprichosos* en el uso li-
beral de las palabras, que acreditarnos de
atrevidos, pretendiendo seguir en una senda
demasiado dificil y superior á nuestras fuer-
zas.
El lector, pues, no hallará en nuestro
Poema artísticas bellezas que no poseemos.
Encontrará, tal vez, algunos rasgos de senti-
miento ; tal cual imagen nueva — la verdad
en el todo.
Y si ignoraba este fatál suceso ; y si
aun no conocía al infernal Tirano de la Re-
pública Argentina, lamentando la sensible y
desgraciada muerte del infeliz Cif.n fuegos,
descargará mil justas maldiciones sobre la
horrible y criminal cabeza del opresor mas
fiero que produjo la tierra, para asombro y
castigo de la aílijida humanidad.
Si así lo conseguimos, se habrá llenado
el principal objeto que nos mueve.
• %
íjj ül , . • »
CIENFUEGOS.
“ ¡ Salvemos del silencio del olvido éste
nombro humilde ! ! — ¡ Delatemos A la
' l AMERICA uno de los grandes atcn-
“ lados del Tirano de Rueños- Aires!”
El Nación a l.
LA NOCHE
De un trémulo paso
Su rueda espaciosa
La luna giraba
Con triste claror;
Su luz palidenta,
Su rostro allijido,
Tristeza traía,
(¡Presagio de Dios!!..,
PI Pueblo que gime
En duras cadenas
Consuelo en los brazos
Del sueno buscó ;
Y en tanto oprimido
De imágenes lieras
lieposo no baila
Su cruel opresor.
Mil tristes gemidos,
Mil ayes llorosos
Sus víctimas lanzan
Y él tiembla de horror
¡¡Venganza!! ¡¡Venganza
¡¡Perezca el tirano!!
Su vida resptla
Las muertes que dio!!..
CIENFDEGOS.
J)e tristes ensueños
La mente ailijida
El impío Tirano
Temblando se alzó ;
Qué airado asesino
Con brazo que amaga
Derecho á su cuello
Delira que vio.
Con ojos saltados,
lienzo el cabello,
Su oscuro retrete
Ansioso estudió —
En vano registra
Fantasmas que huyeran
Si en su alma se oculta
El negro pabor.
La luna sus rayos
De mustia tristeza
Tras la alta montaña
Canzada escondió :
Y envuelta en tinieblas
La tierra infelice
Cambióse en imagen
De muerte y temor.'
¡¡ Q,u(í aspecto!! Que idea»
Al hombre sensible!!
Un Pueblo oprimido — ..
Su vil opresor
CIENFUEG08.
El uno, durmiendo
Olvida sus males;
El otro, aún en sueños
Le cerca el terror.
4
t'IEKFt’BGO*
2S*
LA CITA.
La voz del gendarme que en la noche vela
Con éco armonioso “/ as doce ” — cantó;
Y allá, á la distancia, un éco que vuela,
fi Las doce y sereno ” — dó quier repitió.
Velaba en su lecho un joven amante.
TC1 canto esperaba del Hombre Kélox —
Kscucha el anuncio, su pecho ts constante
Y parte volando do tiene su amor. (2)
La bella Zelmira, la prenda de su alma
De hablarle esa noche promesa lf dió,
^ el joven ansioso, perdiendo la calma
Kn vuelto en disfraces fi verla corrió.
I. a capa embosada y el alma anhelosa
He acerca á una reja jjque a tiempo llegó!!
I n ruido lijero se oyó, y cuidadosa
Un ángel de amores tris 01 se asomó.
¡Fernando! Zelmira L.los dos exclamaron
Causando sus voces un solo rumor,
Y en dulce transporte sus manos tomaron
jUmblema sublime de un sincero amor!
Kl fuego divino de amor ¡nocente
Sus pedios anima de santa pasión,
CIENFUEGOS.
5
1 el lavio siguiendo del alma el pendiente
De amor solo habla con tierna efusión.
La noche era oscura ; el tiempo volaba.
La tierna pareja sus votos hacia ;
“Mi amor será eterno” — el uno juraba,
“Por tí solo aliento” — el otro dceia.
Entonces, cual sombra, fantasma horrorosa,
Que negros presagios se acerca á enunciar,
El fiero Sereno la luz misteriosa
De su ancha linterna hizo reflejar.
Paróse un instante ; con vista cuidosa
Miró á todas partes, mas nada encontró,
V su vigilante planta y cijilosa
Acia los amantes llevar pareció.
“ Querido Fernando”!! (le dice Zelmira)
“ Huye presuroso ; te van á encontrar !!
“ Que aquí dentro el alma, un genio me inspira.
“ Huye!!... que mañana te vuelvo ¿esperar.”
La virtud gallarda, jamas fue miedosa,
El noble Fernando no pudo temblar;
“ Dame antes un beso; Zelmira preciosa,”
(Le dijo,) “y al punto me voy a marchar.”
Ciial tímida alondra, incauta y medrosa
Zelmira á la reja sus labios llegó;
“A dios alma mía,” (le dijo llorosa)
Y Fernando en ellos un beso imprimió.
CIEN FUEGOS.
tí
j Olí beso temblé!! fatal! agorero!
Funesto presagio de un gónio de horror!!
Que el bien que un instante diste placentero
Traerá á los amantes la — muerte — el dolor
T21 hombre-nocturno entonces llegaba
Y ya la ventana cerrada se vio;
¿“Quien vive?' el Sereno, tres veces gritaba,
Y el triste Fernando sus gritos no oyó. —
¿“Quien vá?— “ciudadano’-respondeel cuitado,
“ Perdona, Sereno, si nó respondí;
í{ Pensando en mis penas estaba engolfado
“ Y yo tus preguntas primeras no oí. 5 '
— “Marchaos pues á prisa!.. temed la sospecha
“ Si en este parage os vuelvo á encontrar,
“ Que n ouvk omavavxo la traición acecha
“ Y por asesino se os puede tomar, (3)
— “La ofensa perdono, que me haces, Sereno.
“ Tu celo yo aplaudo contra la traición ;
t: Sospechas no asustan al hombre que es bueno,
* { Mi alma está tranquila — fuerte el corazón.”
Dijo así, y marchando con planta serena
Acia su morada sus pasos llevó....
Le agita un presagio, ::::le alligc una pena,::::
Kccordó á Zelmira, y su alma triunfó.
CIEN FUEGOS.
7
ti : üu
LA TEMPESTAD.
El tiempo hasta entonce» sereno se estaba
Un viento ligero apenas se oía,
El Hombre-nocturno ¡¡ it la una'!! cantaba,
Y el Cielo de manchas cubierto se vía.
El viento se agita, las nubes se inflaman,
Zumbando los aires se escuchan tronar,
Y un silvo terrible dó-quicr desparraman
Que huracán furioso parece anunciar.
Allá, sobre el Cielo alto y tenebroso
Un rayo brillante ligero cruzó ;
Mostró de la esfera el cuadro horroroso
Y entre las tinieblas su luz eclipsó.
Las aves nocturnas temblando se agitan
Al cuadro terrible que al pronto se vé
Y en medio h los aires ya se precipitan;
Que en noches aciagas les place correr.
Oyensc á lo lejos mil eco» mezclados :
Cantaba el Sereno, el Cielo tronó,
Y el ave agorera su grito lia lanzado
Que en zumbos el aire do quier repitió
El negro tapete que el cielo cubría
Con tanto ruido temblar pareció
8
CJ EN FUEGO*.
Un rayo le hiere, le alumbra cual dia‘
Y el roto edificio tras ól desplomó.
La lluvia copiosa caía sobre el mundo
Como si quisiera su tierra inundar,
Y un rayo fulgente sonó tremebundo
Que el espacio todo hizo retemblar.
Un rayo cien rayos rojizos se vieron
\ el agua á tórnenles cayendo siguió :
l os pobres Serenos abrigo escogieron
Que no liuvo viviente que allí no tembló
CIENFDEGOS.
í)
ITo
EL SUEÑO.
Al fiero Tirano que inquieto dormía,
Coreado cual siempre de oculto temor,
Un sueño de muerte la mente níligia
Mil ecos oyendo que exhala el dclor.
En torno á su lecho en sueños miraba
Esqueletos, sombras, figuras de horror ;
Q,ue en lúgubre coro unidos lanzaban
Gemidos, zollosos y triste clamor.
locadas en tierra, á un lado y rendidas
Mil tiernas criaturas el Déspota vé,
Que al Cielo elevando sus manos unidas
La tierna plegaria comienzan á hacer.
“¿Por qué Dios eterno, inmenso y piadoso,
“ Un déspota horrible nos diste, y con él,
“ Prisiones y llantos, cadalzo horroroso,
“ La pobreza, el luto, la horfaudad cruel 7 —
“Desnudos estamos — huérfanos, perdidos....
“Llamad ni tirano — responda, ¿porqué!
“ ¿Por qué así persigue ii los desvalidos,
“ AI huérfano débil que malo no fué.
“¿Por qué, del asilo que humana y piadosa
“ Al huertano triste la Patria elevó,
10
UF.XFUEGOS.
El bárbaro implo con mano enojosa
' Lanzándonos fuera, sus puertas cerró ?
"Mirad nuestro lloro, ser justo y clemente...
" ¡¡Venganza imploramos,!! de Dios por amor—
“ Descargad el brazo, fuerte, omnipotente,
“ La tierra salvando de un crudo opresor.’’ —
— Un llanto siguióse ; sollozos mezclados
La turva inocente á un tiempo lanzó,
Y un coro el mas triste los pobres cuitados
Siguieron, que al ‘ficro-crucT despertó. — ( i)
El bárbaro, impío, cobarde Tirano,
Que nunca apiadara su pedio infernal,
Cubriendo sus ojos con temblosa mano
Cambióse á otro lado en su lecho real, —
Mas, misero!... incauto!. ..cual cabe al malvado,
La sombra del crimen dó-quicr hallará —
En vano sus ojos aleja asustado...
Sus víctimas claman allí las verá!!
Apenas su vista medrosa apartara
Del cuadro alligcnte que en sueiios miró,
No menos horrible imagen hallara
Que en nuevos temores su mente envolvió —
Numerosa prole de pobres, ancianos
Enfermos, rotosos, hambrientos, halló
Que en lloros amargos gritaban ¡¡"Tirano!!
Las víctimas somos que tu mano hirió!! (">)
CIENFüEGOS. 1 1
Mira al triste enfermo, dccahiJo, doliente,
“ Salir del asilo de la caridad ;
“ Allí un tiempo, el pobre socorro clemente
“ Hallaba — boy le cierra tu ferocidad —
“Míranos Tirano !! tu pecho enternece..::
“ Danos pan siquiera, de pan un pedazo,
“ Q,uc el hambre nos mata, y el que así perece
“ Morirá, su muerte culpando á tu brazo.
“Lágrimas y hambre, y luto padece
“ La turba que miras, verdugo indolente ;
“ A tí socorrernos solo pertenece
“ Q,ue el alma te debe las penas que siente.”
Nunca la piadosa clemencia y divina
De un monstruo Tirano el pecho ocupó
Q,uc allá desde el Cielo su marcha destina
Y alvergue tan negro jamas eligió.
Fl Tigre inhumano que humilde debiera
De la turba triste perdón implorar,
Terrible, sus ojos volviendo dó quiera
Su cruel ojeriza hizo reflejar.
Sus labios abiertos, ....los dientes unido* 1 .
La imSgen su rostro de una ira pintó....
Furiosa sonrisa á sus perseguidos
Mostrando, el Tirano su enojo exhaló:
“Impíos ! protervos ! crueles ! asesinos!
De mí la clemencia osais implorar? —
12
CIEN FUEGOS.
“ ¿Ignoráis acaso que vuestros destinos
“ La Patria otendida llegó á señalar! —
‘‘Yo, que soy la Patria; que soy la Nación;
“ Q,uc puedo a mi antojo su afrenta vengar,
Sabed, que he jurado mi dominación
“ Con la Patria en ruinas muriendo acabar.
“Vosotros ingratos, pérfidos, tiranos,
“ Traidores, la Patria queríais vender,
“ Anheláis que el cetro caiga de mis manos
“ Impíos ! la Patria su enojo hará ver.'
Una carcajada terrible se oyó
Q.ue toda la alcoba hizo retemblar,
Y tras ella un ruido confuso siguió
De voces, chillidos, misterioso hablar.
F.n tropel confuso, mezclados danzaban
Demonios y momias y Furia infernal,
Y en mestizo coro, por tiempos llamaban
¡i llosas!! y seguían la farsa teatral.
La negra cuadrilla por tiempos llegaba
Al lecho lujoso del Hombre-feroz
Y una carcajada ruidosa soltaba,
¡i Rosas!! repitiendo con grito veloz —
De pronto la grita, fatídica risa
La Tribu diablezca á un tiempo calló,
Y aquel, de las tumbos, silencio que eriza
Siguióse, y la alcoba cual tumba quedó.
C1ENFLEG0S. 13
Entonces, con paso triste, y macilento
l/n fiero esqueleto se vió aparecer,
Y al verle el concurso un sordo lamento
Lanzó, que el colega no osó responder.
Su talla gigante asambro inspiraba
Aunque la cabeza del cuello faltó,
Q,ue ella sobre el pcclm de un hilo colgaba
Aspecto el mus fiero, causando y pabor
Una de sus manos al pecho traía
La Mustia cabeza teniendo ¡¡qué horror!!
Vibraba en su diestra que alzada se vía
Puñal reluciente que anima el furor. (0)
fiemebundo grito soltó el monstruo horrendo
Cuando entre el concurso mezclado se vió
Y luego tociendo con éco tremendo
Su voz espantosa así profirió —
‘ Deja monstruo infernal — deja ese lecho
Dó en vano buscas apacible sueño!!!
“ No es la opulencia, no, de que eres dueño
“ La que pueda aquietar tu insano pecho..;.
<! No el inmenso poder — sangriento filo
“ Conqueabsolutoal Pueblo Grande imperas!!
“ Baja si quieres paz!... huye! ¿qué esperas'
“ En la tribu infernal tienes asilo. —
“ Allí el tierno clamor y su lamento
“ No alcanzarán tus víctimas llorosas
14 CIENFUEÜOS.
“ Ni mirarás alzarse clamorosas
“ Mil manos que hoy te dan fiero tormento.
“¿Yes un puñal en esta yerta mano 1
“ Mi cabeza con él cottada ha sido....
“ Tú lo mandaste así. ...mírame erguido
" Cual le hundo en tu feroz pecho inhumano!'!
—
f
ClBM'UEtiOS.
15
EL TRUENO.
listo dijo la sombra, v levantando
(.’oii ademan terrible v aire fiero
9
Su armada diestra, en dirección segara
Al pecho del Tirano parecía
Su golpe dirijir — De pronto un trueno
Espantoso retumba y sacudiendo
Con convulsión estrepitosa el aire
31 i I y mil veces por dó-quier repite
I£n broncos ecos su feroz bramido —
Un grito que el dolor tan solo arranca
lín la alcoba se oyó del cruel Tirano,
Que temeroso, de pabor corrido
I,a fantasma y el trueno conjurando
Del terror en los brazos precipita
.Su asombro y su dolor — Huye del lecho,
De su alcoba recorre silencioso
Las pintad s paredes su semblante
La imagen del asombro retrataba —
31 ira por todas partes, pero en vano,
Que todo en torno de él está tranquilo —
La soledad, la paz, en cada objeto
De los que le rodean aparecen
Tranquilas reposar; ni un leve indicio
De la negra cuadrilla se descubre,
Y el Déspota, aunque tarde, s_* apercibe
o..r. — cortara
10
CIEXPt'EliOS.
Con negras sombras de su sueno el lulo.
Corrido do vergüenza ; ...despechado....
Con la burla fatal, en torpe ira
Su miedo transformado, se sonríe
Catástrofes al Pueb'o preparando —
Los primeros impulsos de su enojo
Venganza le sugieren — “Sí ; es preciso
(El Déspota prorrumpo arrebata Jo,)
Aquesta afrenta es preciso vengar....
Un leve indicio en crimen se convierta
Si se trate de salvar mi poder —
La negra sombra que en sueños inc oflijió
Presagio acaso de una traición ha sido....
Oh Pueblo ! Pueblo vil ! Yo ya comprendo
• De cuanto eres capaz en tu osadía !!
Mas, nula importa, preveedor mi brazo
Tus alas cortará, terror v miedo
En tu seno inspirando. — Aquesto dijo
El tir no feroz, y presuroso
La distancia venciendo á la ventana
De su cuarto llegó.... La abre cuidoso,
V su rostro asomando acia la calle
Q,ue en triste soledad reproducía
El bu lie ¡oso curso de las aguas,
La simbólica seña envió al Sereno
Q,ue confusos los aires repitieron —
Miedo ¡nvenciblo al vigilante inspira
El grito que escuchó; cierto presagio
Funesto parecía á su pecho llegar;
Corre u! instante dó el tirano Humara,
CIEN FUEGOS.
1?
V humedecido, soñoliento el cuitado
Sereno se aparece, su constancia,
Su obediencia y su celo declamando —
<! Di, miserable ! (el déspota le dice)
“ ¿lias observado, aquesta misma noche
“ El asesino encubierto que acecha
" Mi vida sin cesar? ¿Has permitido
“ Que mi paz y mi sueño se interrumpan
“Por cubierta traición ? — ¿Tu vigilancia
“Insensato! cual es ?” — “Gefe Supremo !*’
(El Sereno temblando Ic responde)
“ Desde que el Sol se pone, vigilante,
“ Tu morada zelé — Ni el corto espacio
“ De un momento he fallado. — Por torrentes
“ El agua caia el frió rigoroso
“ Por grados aumentaba ; yo, entretanto,
** El rigor de estos males resistiendo
“ l’n momento siquiera no he osado
“ Alejarme de aquí — La tenebrosa
Oscuridad y yo, solos estamos — •
“ Ni acaso un alma valerosa hubiera
“ Que tan horrenda soledad cruzando
“ A este lugar llegara, si ce loso
“ Por tu importante vida aquí me hallo*' —
— “Inútiles escusas (el tirano le dice) qué!. .¿has pensado
“ Miserable guardián, que asi me dejo
“Seducir con palabras? — No lo creas —
“ Tú encubres la verdad — dimeln, 0 tiembla!'...
“ i Quién, durante la noche paborosn,
lista calle lia cruzado r ' — “Ahora recuerdo
a
18
CIEN f LEGOS.
(Responde presuroso el vigilante) — ;i Ya la lana
Su luz amarillenta sepultaba
<! De la esfera en las sombras, y ya el Cielo
De manchas misteriosas se cubría
<l Cuando al volver la calle soledosa
Allá en la esquina un bulto divisé —
Corro en su busca, el (jiiien-vive le doy —
<: El me responde... .reconozco luego
Por su noble vestir, por sus facciones,
“*El motivo ¡nocente que le guia
t: En la callada noche á andar velando — ^
“ Era un joven, Señor... un caballero....
t: Que, sumiso el mandato obedeciendo,
J Este lugar dejó — l'uése al instante,
“ Y ya el silencio y soledad volvieron ;
Luego el agua y los truenos.. ..Desde entonces
“ Ni una sombra siquiera ha aparecido
“ Que turbe nuestra paz... .Este es el hecho....
— ¿Calla insensato! gritó el Déspota entonces;
Asesino! Ese es un asesino '.....miserable !....
; Así cumples mi ley. ...sí., .yo te juro
:} Que pagarás bien caro tu delito..!!.,.
” ¿Til le has mirado bien? — Estaba armado?
” ¿ Que era noble dijiste, su semblante ?
” Sí. ..No he podido sin duda equivocarme !...
? Aquestas armas de mi mano recibe..,.
Tú, con ellas, mañana me responde,
A mi presencia el cubierto asesino presentando
De otro modo...tu vida, un frágil soplo,
Ya puedes contemplar.. .Hasta mañana ...
CIEN 1'liEGOS.
10
Así calló el Tirano, la ventana
De su alcoba cerrando.... Sus facciones
l)e un júbilo feroz resplandecieron. .¡Inbuinano!(7)
¡¡Una víctima mas!!, .un nuevo mártir!!...
Su insaciable furor cuando prepara,
Gozosa, basta los labios, la sonrisa
Su alma feroz asoma !!... Mientras tanto
El mísero Sereno cabiioso un instante quedo,
l)e los Tiranos el lenguaje altanero detestando;
“.'Mañana !...(dijo con quejoso acento)
: Mañana una traicionad muerte bailo” —
i'IEKFVEUOS.
"n>
EL SERENO.
Cubierto de un negro sayo
Cual capuchino piadoso
Se ve un bulto misterioso
Pabor de la soledad ;
Una lanza le defiende,
Sobre ella se está apoyando,
Y tal vez vaticinando
Alguna fatalidad.
Uná linterna en el suelo
Se inira que desparrama
melancólica una llama
De su frente en rededor;
Y la luna esplendorosa
Que aquel instante se huyera
Sobre la anchurosa esfera
Tinieblas solo dejó.
•
Era el Sereno aquel bulto
Que en la esquina se miraba
Y triste reflexionaba
De la suerte el cruel rigor ;
Y embevido con la iinúgen
De recuerdos lisongeros
Vuela ú los anos primeros
De un tiempo que ya pasó
CIENFÜEC.OS.
21
En el umbral de una puerta
Silencioso se descansa
Y recostando su lanza
En la pared, cantó así :
CANTO.
‘‘Recuerdo triste de pasadas gloria»
'• Que llenáis mi vejez de desconsuelo !... •
No atormentéis con seductivo alliago
"Mi triste pecho.- —
“¿Qué importa ya que un tiempo, venturoso
• De la fortuna al caprichoso imperio
" Dichas gozara que fugaz pasaron
" Cual frágil sueño 7 —
“¿Qué importa que otro tiempo, de mi Patria
" Por defender sus sacrosantos fueros,
" Ausente, en cien combates desvainara
Mi humilde acero ? —
•
“¿Que valen ya ú mi vida fatigosa
• Los sacrificios que con noble esfuerzo
“ Ofreció en los altares de la Patria
• Mi ardiente anhelo? —
“Yo, veterano en la Gloriosa Guerra
• l)e Libertad, mil veces combatiendo
** Vertí mi sangre por que libres fueran
Hermanos tiernos! —
22
CIEN FUEGOS»
^o, allá en Maypíi y en Tucuman un día,
También en el fatal Desaguadero,
Las glorias y reveces de la Patria
Miré sereno. —
“Y cuando la vejez, cuando el cansancio
Un alivio en la paz bailar quisieron»
Tirana suerte en la miseria sume
" Al liel guerrero. — *
“Fiero destino, por la noche fría
" Cambia su sueno en velador desvelo,
•• Y los que á su valor ser libres deben
Duermen empero. —
“Mis hijos. .ay! por ellos sufre el alma* • . .
Ni murmurar quisiera sus tormentos...
* ¡Dios de la Patria!! escusa mis palabras,
" Yo no me quejo. —
“Treinta años ha.:*.::
Aquí llegaba el Sereno
Con su canto, pesaroso
Cuando escuchó el armonioso
Sonido del Gran-Pelóx.
C’ally su queja, un suspiro
Melancólico exhalando,
Y su linterna tomando
A cantar la hora empezó.
Entonces, junio ú una reja
* . . SALA U R U G IT A Y
K>- v ¿
BIBLIOTECA NACIONAL
rtT C O ff
De ru lampa á los reflejos
Fn bulto vió allá á Jó lejos
Que evitaba el resplandor —
F1 vigilante se llega
Al bulto — ¿quien va? — gritando:
— “ Nada temáis, que velaudo
Fstov, mísero amador/'
“Dejadme Un instante solo
For piedad, sey el 'cuitado
Que anoche hallasteis parado
Aquí mismo. uto hay temor.
Que amor solo me conduce
A este lugar, v si amante
' Fuiste algún din, un instante
Dijame buen velador.** —
(Mísero amante I la muerte
De amor en lugar te espera.
Y til lengua la primera
Inocente le vendí#!!!..
Que la verdad nunca medra
Ks verdad, mas los tiranos
Despedazan con sus manos
Fl trono que un Dios le alzó’...
i
La verdad., ch ! ..¿qii£ le import
Al Déspota altivo y fiero
Que en su capricho altanero
Su precio no conoció? —
i Pobre amante ! tu valiera
Mejor violar tu destino
(^.ue amanecer asesino
Anocheciendo amador****
El Sereno oye piadoso
Al amante y suspirando
No csaba prenderle, cuando
La voz del recuerdo oyó —
“ Monona. ..muerte segura
“ O le ¡levo á la presencia
> Del Tirano //...mi inocencia
Ahora te ofrezco (irán Dios!!!
■ Tú, que velas desde el trono
* Elevado de los cich s
Derramando tus consuelos
" Sobre el mundo pecador — *
Piadoso, tus ojos vuelve
' F.n favor de un desgraciado!!...
Yo cumplo desconsolado
La ley que un Déspota dio” —
Esto diciendo el Sereno
En su interior, “Caballero
Le dice, “estáis prisionero
Por el Gran-Hestaurador* • • •
C¿uc á su presencia os llevara
La Orden es que ayer me ha dado
Perdonad .... como soldado,
Debo obedecer .... Señor.*' —
Ln movimiento invencible
CÍENFUEGOS.
2ü
i)e asombro, el desconocido
Sintió cuando hubo oido
Aquel nombre aterrador —
Un rayo de luz, sus ojos
Vino á herir.-, en un instante
Comprendió el mísero amante
Dó le lleva su rigor. —
“Vamos!” contesta al Sereno
El joven “ya preso estoy,
■ V pues inocente soy
" No me vencerá el temor’ —
Un suspiro desde el alma
Se le escapó...¡“A dios Zelmirá !!
“ Tu recuerdo me lo inspira
• Tómalo mi dulce amor !! —
‘ A ver!.. .sí, ayer, ya tus labios
" Divinos lo predijeron....
" Tus presagios se cumplieron...
¡Ay del que en ellos no lió!!...
■ Acaso — acaso este instante,
“ Cuando pienso solo en tí
• Tu te quejarás de mí...
Yo te lo perdono ¡á dios!...
“No llores, no, cuando sepas
Mi prisión, que no amedrenta
Ni al hombre virtuoso alienta
Culpa que no cometió!...
Manttnn !... quizá mañana
4
2G
CIEN’FUEGOS.
" De la calumnia triunfando
<• Me verás volar llevando
* A íí inocencia y amor.'
“Si así no fuere, ¡Zelmirn !!
" Tén constancia, no me olvides,
*» Q,uc mientras viva presides
" Altar que mi amor te dio...
11 Tu imagen, tu cara imagen
* No se apartará de mí,
" Y donde yo vaya, allí
*» Yo la lie de adorar.. .¡ á Dios!’
"Fisto diciendo á sus solas
K1 prisionero,* seguía
A su silencioso guia
Imagen de una visión —
Llegó á la esquina, un silvido
Hizo escuchar, y ligero
Cual relámpago, el primero
Otro Sereno llegó. —
“ Tomad,” dijo el inensagero
Al nuevo-sombra, “al instante
A una prisión, vigilante,
Haced llegar al señor —
1 Mirad que en ello la vida
1 Os vá — pensad lo que hacéis
" Mana na responderéis
■ A nuestro Restaurador.” —
¡A dios!” dijo suspirando
CIENFUEtíOS.
l\l Sereno al quedar solo,
‘‘Quizá! soy yo quien te inmolo f
Desventurado amador
Mas ay! ¿qué puedo yo hacer 1
Ksclavo de un criiel tirano !!...
" Dios eterno y soberano!
Haced no me manche yo !!
ClENFUEGOjJ.
t:is
m
LA CALUMNIA. ...LA PRISION.
Ya de en medio de las aguas
Del Gr n Plata, cristalinas,
Kl sol las luces divinas
De sus rayos asomó;
Y subiendo lentamente
Sobre la esfera que pisa
En una manta rojiza
Su ancho disco convirtió.
¡Qué macilento! qué triste
Su semblante parecía !
¿Quien, al verle, no diría
Nuncio ser de algún horror?
¡ Oh Pueblo infeliz ! durmiendo
Evitaste sus miradas
Siniestras, desconsoladas...
¡Mas ayL.parn qué o.» sirvió!
Ya sus rayos esplendentes
Ardiente luz derramaban
Y en sus reflejos bañaban
La ciudad dó nací yo —
Virtuoso un pueblo allí gime
J)e sus cadenas al peso
Mas nunca, nunca por eso
De ser virtuoso dejó. —
4
CIEN FUEGOS.
Por todas partes la industria
Activos» se desplega
Y á sus trabajos se entrega
El genio conservador — •
Y ocupado en sus labores
Mantiene su triste vida.
Y basta parece cpie olvida
De sus males el rigor — *
En tanto un grupo de pueblo
Se vé marchar conmovido
Conversándose al oido
Tras otro grupo que vio —
Asombrados uno á otro
Se preguntaban — “¿Quien es?' —
"¿Donde le llevan ?...Tul vez!...
’ — Callad por amor de Dios 1 ’ —
Delante, un gallardo joven
Maniatado se divisa
Que eou noble planta pisa
Sin dar senas de temor —
Por detrás van dos soldados
Que le llevan en su seno
Y acia un lado aquel Sereno
Que por el preso lloró.
En tanto junto á las rejas
Ya del Tirano se hallaban
Y todos allí esperaban
Cuntido el déspota asomó —
CIENFUEGOS.
— “Aquí tenéis,” el Sereno
Dijo entonces presentando
Al prisionero, “tu mando
" Gran Gefe, ya se cumplió/’
“ Kste es el joven — Malvado !
Dijo el tirano, “acercadle !
Quiero de cerca mirarle,
1.1 mi sueño interrumpió —
' Desventurado asesino !
" Tu traición te cuesta cara !...
" Que la justicia prepara
" Tu castigo y deshonor.” —
— “Yo perdono esas injurias,”
Dijo el preso con sosiego
** Y á la justicia me entrego
“ Del Dios que todo lo vio —
" Asesino!!... Yo asesino!!...
" Miente el labio que así ultraja
" Mi valor, que acción tan baja
" Nunca mi brazo manchó. —
“ Calumnia infame !!... Calumnia
“ Que inventaron los tiranos,
" O sus viles cortesanos
" Sí....para oprimir mejor —
" lié aquí mi vida — cien veces
•• A la Patria la ofrecí —
" Si por ella estoy así
' Mi ucslino se cumplió” —
CIEN FUEGOS.
31
“ Minera bit» !, (enfurecido
Dijo el Déspota.) “¿has osado
Desinentiimc, s¡ probado
“ Tengo ya tti críiiten yo ? —
Llevadle'. ...Preso Ir tengan
" Del Retiro en el Cuartel ,
1 y de cadenas en él
' Cargado espere mi voz.' (8)
Cerró entonces sus ventanas
El tirano, despidiendo
El concurso y sonriendo
A la vista se ocultó —
“ Es preciso,” el inhumano
Allá en su interior decía,
“Ocasionar cada dia
Al pueblo un nuevo temor. ' —
Entonces, aquel concurso
Que de mas en mas crecía
Fuese en pós del que seguía
En busca de una prisión. —
Agólpame á las esquinas
Mil curiosos que corriendo
Al llegar ¿quién es? diciendo
No h. lia respuesta, y siguió —
Eas ventanas y las puertas
De cuando en ruando se abrían
Y tal vez aparecían
Ange.es que Dios creó
C’IEM'TCGOS.
32
— Pobre infeliz ! csclainaban;
* A donde le irán I levando;” —
Y se miraban suspirando
Traspasadas de dolor.
Por fin, después de una hora
De un viage triste y cansado
El preso desventurado
En trente al Cuartel se vió —
—“Allí esta,” dijo á sus solas
" El asilo que me espera...
Zelmua ! tú la primera
Seras que allí encuentre vo...
— Y mi madre? — ali! cuando s£pa
Mi situación! — desdichada /...
En una vejez cansada
Angustia tanta... (¡ran Dios//”
Dos lágrimas á los ojos
Del triste joven sallaron
Q,ue suspendidas quedaron
A impulsos de su valor —
Ya la puerta del Cuartel
Se abrió y entró el prisionero,
Disipándose aquel fiero
Concurso y espectador —
Después de un rato el Sereno
Salió también paliando
Y el corazón oprimido
De piedad y de dolor —
(i ENFUEGOS.
33
Como sombra desparece
Con sus recuerdos luchando
Y en su interior derramando
l*i» llanto de compasión.
Llega á su casa — sus hijos
C<»n inocentes cariaos
Le reciben — “Pobres niños!”...
(El tierno Padre esclainó)
“Venid! venid cariñosos!
" Abrigadme en vuestros brazos,
" Y calmen vuestros abrazos
" Las penas que sufro yo ” —
CIENFUEGOP.
34
Tilla
LA CAPILLA.
é
Era la noche., un anchuroso patio
Apenas un farol iluminaba,
Y en trémulos reflejos exhalaba
Cansada luz. —
La inquieta lampa que los aires mueven
Al esparcir sus rayos amarillos
Carcomidos mostraba los ladrillos
De una pared, —
Sobre su frente, solitaria V triste
Una cruz paborosa se empinaba
Que al piadoso cristiano recordaba
Santo dolor. —
Un pórtico también, de aquel recinto
De soledad la entrada presidía,
Y velando en su guarda parecía
Un militar. —
De armas cubierto y armadura el liero
Centinela, con paso silencioso,
Delante de aquel pórtico horroroso
Marcha y vigila. —
Y alguna vez, al interior -llevando
Sus vigilantes ojos el soldado
CUÍN FUEGOS.
35
Mira un instante con fatal cuidado
Despucs se alejo. —
Era esta la Capilla:::::Del martirio
El asilo y de paz y de quebranto....
Allí mil veces derramó su llanto
I.o humanidad. —
Una mesa enlutada. ...un crucifijo
Y dos velas de luz amarillenta...
lié aquí el altar tremendo que presenta
En su interior. —
Junto á la mesa, en ademan doliente
Apoyado su rostro en una mano,
La victima inocente tic un tirano
Allí se vé, —
Joven, gallardo, que los cinco lustros
Apenas de su vida señalara,
Y ya un brazo asesino le prepara
Muerte fatal. —
Una enorme cadena que aprisiona
Sus pies á un tiempo con pesados grillos
Yace en el suelo y cubren sus anillos
El rededor. —
Cuan silencioso !!... inmóvil, pensativo,
En la tierra sus ojos enclavando
Los alza luego al Cielo y exhalando
Suspiro triste. —
30 CIEXFUEÜOS.
Entonce, una campana, aquel instante,
Con tañido siniestro y misterioso
Marcó las diiz ) y un santo religioso
Se apareció. — (9)
Vestido en capuchino, el sanio padre,
A la frente calada la capilla,
Delante al negro altar él se arrodilla
Y á solas reza. —
Después besa la tierra y levantando
Al triste prisionero se dirige*
‘•Buenas noches hermano — no te aflige...
Traigo consuelo.'’ —
“Sentaos, piadoso padre" — (dijo el preso)
Vuestra vista mitiga mis pesares...
Servidor de la fé y do sus altares!!...
•' Me ayudareis —
“ Noel temor de morir.. .no padre mió,
La pena es que mi memoria agita !!...
Mil recuerdos...sí...mi alma necesita
De vuestro amor.” —
“Hijo querido,” replicó el sacerdote;
• Un Dios hay que nos oye y que nos vela,
• Tu pena dile... aliento que consuela
El te dará. —
Recorre tu memoria; de Iiik culpas
" El recuerdo este instante rehubi.it»,
>
CIEXPliEüOS.
37
Luego, sincero en mí las deposita ;
Te escucharé. —
11 Piensa que hay otra vida; que este viage
De destierro á que estamos condenados
Cual soplo va... después recompensados
" Podemos ser. —
“Q.UC aquel que ingrato, la piedad del r ielo,
Contumaz en su» culpas, desechando
Xo implora su socorro, ya no hay cuando;
" Perecerá. —
l! l n siglo, un mundo de dolor le esper i
• En lugar de la gloria y de los Cit los...
A tí ese Dios me envía ..sus consuelos
iíoguémosle.” —
El Sacerdote al piisiouero triste
Ayudando piadoso y conmovido
Hasta el pié del altar culutecido
Le acompañó. —
Y allí postrados, la plegaria humilde,
Fervorosos y ardientes comenzaron...
jOh Dios de la virtud ! á tí se alzaron
Puras dos almas !! —
Su rezo triste, el bovedizo techo
En ecos misteriosos devolvía,
Confundiendo con mística harmonía
Lloros y voz. —
Cf ESPLIEGOS.
LA DESOLACION.
"Entretanto por las calles
De la cindail, desolada
Corre en lágrimas bañada
Una madre y *en dolor;
Y llamando á todas partes.
¡ Piedad !! piedad !! imploraba
V á todos les preguntaba,
“¿Dó está el hijo de mi amor? —
“ Decid ! ¿ Sabéis que le han hecho 1
— I A donde le habrán llevado? — .
Q,ii i /.a !... quizá sepultado
" Yace en oculta prisión !L.”
Nadie responde á su ruego...
No halla un solo pecho humano::::
La crueldad de un vil tirano
Ahogaba la compasión !...
Corre después á las plantas
De los cómplices odiosos
Del tirano, que orgullosos
Fingen influjo con Cd ;
Y allí postrada y llorosa,
“ Apiádeos (dice) mi llanto...
" No sufrirá dolor tanto
Pedio que no fui* cruel " ..
« lliNfrC'EUOS.
30
“Mi li¡jo!!...sí,...nyer lo llevaron...
Yo juro por su inocencia...
Mirad la correspondencia
De dos a maníes. la veis? — (10)
Y .asesino le aclamaron...
jOii baldón! fiera crueldad !!
■ ¡ Ved mis tormentos... piedad !
• Vos aun salvarle podéis!!...
“ Vos tenéis hijos.. .acaso
Vuestro afecto pagarán...
Vuestra esperanza serán
" Como mia el mió fud...
• ¿Y miraríais sereno
■ Aarrancarle á vuestro lado
Pera siempre, y que encerrado
Fuese en misterio cruel ? —
— AhL.no es posible!. ..lo veo...*
" Parece cpie os conmovéis...
Yo es verdad ? —vos rogareis
1 Por él al Restaurador?.. —
' Y... mi pecho agradecido
Os deberá su consuelo,
Alzando basta el mismo Cielo
Por vos su ruego y amor
Diciendo así, aquella madre
Mineada en tierra lloraba
Y la piedad imploraba
De un grande, — un legislador* •• •
UEXFl'EGOS.
m
, Desdichada ! que valieran
Tus lloros de origen sanio,
Si una alma no hallas en tanto
Que comprenda su valor !!••••
El infame cortesano
Degradado y corrompido
Después que le hubo oido
Humilde le contestó —
“ Tened paciencia, Señora,
• Vuestro llanto ahora es en vano ;
Todo, todo está en la mano
Del Señor Gobernador. — -
“ Nada podemos nosotros - • • •
El es quien todo lo ordena ;
* El á sus solas condena
Y es forzoso obedecer- •• •
Sin embargo, sed paciente* «••
Fiadlo todo a su clemencia,
' Quizá un rasgo de indulgencia ... *
Y por lin • « • • j como ha de ser !••••( 1 1 )
j Oh corrnmpeion !! vil ! infante !
II rtible ferocidad !!••• •
Mirar con tanta frialdad
De una madre el tierno amor!!* •• •
¡Oír sn llanto! sus angustias,
Su triste ruego escuchar//.. .
Sin siquiera aparentar
Semblante consefador //. . . .
CIEN FUEGOS.
41
En vauo llora la madre
En vano ruega y se aflije :
El vil magnate le exije
l.o que antes le aconsejó
— “ ¡ Idos, Señora ! os he dicho,
“ Mil veces calléis el llanto ;
“ Id á dormir, que ya tanto
“ Quejaros causa estupor ! —
— •• ¡Yo dormir ! (dice la madre
Sollozando amargamente)
“ Dormir ! ¿ y mi hijo ? ¡ inclemente !
“ ¿ Porqué me traíais así ?
“ Ah, Señor ! nó ! . . nunca llegue
“ Para vos tormento igual ....
“ Nunca !. .yo os perdono el mal
“ Que me hacéis sufrir aquí. . . .
“ Este llanto desperado
“ En que mis ojos se bañan,
“ Manchas son que el nombre empañan
“ Que la sociedad os dio.
“ Un dia. . . .si... vuestros ojos
“ También de lágrimas llenos
“ imploraran de los buenos
“ Amor que el crimen robó.
“ Entonces, Señor, entonces . . .
4 * El mal que hicisteis sintiendo,
“ Avergonzado, cubriendo
“ Vuestros ojos, llorareis.
ti
¥
\
CIEMTKOOS.
•• Ya será tarde ... .os lo digo :
k ‘ El puñal del cruel 7'iratio
“ Clavado en vos por su mano
“ Será, y por ti moriréis. " — (1~)
Asi concluyó su llanto
La tierna madre, aflijida,
Dejando en su despedida
Lleno al Grande de pavor ;
Sus palabras animosas,
Cual sagrada profecía.
Un anuncio parecía
De un mal que nunca so¡\ó.
Pobre madre ! .... la esperanza
Perdida está para olla ! !
¿ A quien dirá su querella ? . — -
, Quien templará su rigor ? . . .
El Pueblo está silencioso,
La soledad le circunda,
Ni halla un rostro que le infunda
Aliento á su tierno amor ....
Al pasar por una calle
Un templo ve, y se arrodilla,
V ante el eterno se humilla
Alzando asi su clamor.
— ** Dios eterno, justo y bueno !
(Lsclamó con voz doliente,)
CIEN FUEGOS.
43
44 Dadme lucrzas con que aliente
‘ 4 Este mi acerbo dolor ! !
“ Vos que desde el trono excelso
“ Del Cielo, veis las acciones
“ Del hombre, y los corazones
“ AHijidos consoláis;
“ Mirad mi llanto, mi pena,
Y mis tormentos mirad ;
44 Valor y fuerzas me dad,
“ Vos que todo lo alcanzáis ! !
“ Baste ya tanto martirio
•* Señor! . . . volvedme mi hijo ! !
Por las lagrimas lo exijo,
“ Que vuestra madre virtió.
4i Descargad el justo brazo,
44 So el mas cruel de los tiranos,
“ Azote de los humanos
“ Que la ira eterna nos dio
— “ ¿ No me escucháis padre mío ?
“ ¿ No os enternece mi llanto?
44 Ah! conclusa mi quebranto,
44 De una vez, y muera yo !! —
Sobre la mojada losa
De un sepulcro, sollozante.
Aquella tierna y amante
31 adre, muriente cayó.
riEMM ZtiO*.
Pasóse un rato ; el sonido
De una campana sonora
Marcó del tiempo labora.
Que el sereno repitió:
Eran las once ; mil gritos
Por do quier lo promulgaron
Y sus ecos despertaron
Al ser que el llanto agovió.
•¡ Triste madre !! . . . ¿ á dó tus pasos
Pirijirás ? ¡¡ desdichada !! . . .
¡; Que noche desesperada,
En premio de tanto amor!!
¡¡ Detente infeliz . . !! detente . . !!
Allí, la espantosa muerte
Y un paño negro es la suerte
Que te esperan — ¡Cruel rigor!!
«iKNnr.GO*.
i-*»
' >
%
' %
CONFESION v LA INOCENCIA.
Va el rezo sagrado
Callaba, y el Cielo
Piadoso, consuelo
Divino virtió.
V aliento sublime,
El triste oprimido,
En su alma infundido
Gozoso sintió.
El trémulo anciano
Sensible y piadoso,
Con rostro lloroso
AI preso miró. —
“ Alzaos, hijo mió....!
Le dice, “ y en calma
“ Las culpas del alma
“ Di al Dios que te oyó. ” —
El joven gallardo
Alzando con pena
La enorme cadena
No puede arrastrar.
— “ Huen padre, tu brazo
(Le dice) “ un momento
“ Me ayude, el tormento
Pronto ha de acabar.
SALA URUGUAY
► BIBLIOTECA NACIONAL
—
C1F.NFUF.UOS.
Al Oios d*’ los bueno*
“ Mis rezos han s¡do;
»« • Olí padre ! he pedido
a por vos y por mí
Que mi alma está pura,
“ Mi pecho tranquilo,
“ Y si hay un asilo
“ Al justo, iré alli. —
Aquesto diciendo,
Del fraile ayudado,
El preso cuitado
Su asiento tomó ;
Y el buen religioso
Su silla acercando
Junto á el suspirando
También se sentó.
“ Eh bien, hijo mió !!
(Le dice) “ te atiendo,
“ Empieza diciendo
“ Tus culpas á Dios.
“ Un padre en mí tienes,
“ O hermano, ó amigo;
“ Conversa conmigo
“ Cual hablo con vos. v —
•* l i) padre !!... ah /... calladlo...
“ Ferdíle muy niño ....
“ Su dulce cariño
“ Por siempre perdí.
CIEN FUEGOS.
11
,l Quedóme una madre,
“ Virtuosa y amante . . .
Madre ! . . . ah! si un instante
“ Te viera yo aquí !! . . .
“ C ual triste paloma
Si el ave que mata
“ Su nido arrebata
“ Y’ el hijo con él :
“ Asi desolada,
* 4 Te miro llorando
“ Y en vano implorando
“ Piedad al cruel !! . . .
“ Ah padre ! estos lloros
De fuego, que el alma
“ Derrama, la calma
" Me van á ganar;
“ Tenía una inadre ....
“ Dejad <|uc la adore,
“ Y al alma que llore
•• Si la ha de dejar. . . .
“ Modera tu pena,
( El Fraile le dice )
,l El cielo bendice
" Tan sublime amor.
El Dios de los buenos
“ Sus brazos te tienda.
“ Ten fé . . . que allí, enmienda
“ Dará á tu dolor.
CIEN FUEGOS.
I .a santa palabra
Que el fraile dijera
1.a pena severa
Del joven calmó ;
Y va mas tranquilo
Con eco piadoso
Al buen relijioso
Su voto empezó.
— “ Si pues, padre mió,
“ Se acerca el momento,
“ En que mi tormento
*• Se debe acabar ;
** Los tristes secretos
“ Sabed de mi alma ;
“ Su paz y su calma
** Os vov á enseñar.
Jamas padre mió,
La inicua mentira
Venganza, ni ira
“ Mi pecho abrigó:
“ Jamás un instante
“ Llegó en que mi mano
“ Negara al hermano
“ Favor que imploró —
“ Mi espada, cien veces,
“ Aún tengo memoria,
“ Mi patria y su gloria
“ Llegó á defender.
CIEN FUEGOS.
49
“ Después .... una madre,
44 Anciana, achacosa,
“ Mi guarda amorosa
“ Gozó con placer. (13;
44
Y hubiera un Tirano
‘ 4 Del cíelo maldito,
44 Que en negro delito
“ Mi nombre tomó ?
“ Yo mismo !! asesino
44 Mintió el vil tirano
4 ’ Que nunca mi mano
44 Traidora se armó.
44 ¡¡ Si aquí le tuviera,
44 Quizá . . . padre mió !! . .
“ Perdón ! . . . mi albedrío
“ Sucumbe al dolor ;
44 Yo, ya le perdono . . .
44 Estoy inocente ;
44 Castigue al que miente
“ £1 Dios juzgador.
“ Este es mi secreto
44 Buen padre; siy sano
“ A fé de cristiano
“ Y en n mibre de Dios ;
44 Mañana ! si muero,
44 Del mundo en presencia,
44 Mi pura inocencia
* 4 Diráles mi voz ....
50
CIENFUEGÓS.
“ Que al Dios justiciero
“ Que nada se oculta
“ Mi lengua no insulta ....
“ Me entrego á su amor . . . .
Aquí el prisionero
Callóse, quedando
La tierra mirando
Con santo fervor.
C1ENFIEUOS.
LA CAHCEl y LA REVELACION
3M*
Bajo la oscura arquería
De edifici > amurallado
Cubierto y de armas cargado
Un centinela se ve ;
Y á los rayos macilentos
Que un ancho far 1 refleja
Se ve también la alta reja
Del pórtico de un cuartel.
; Que aspecto tan inponente !!
¡ Que soledad misteriosa !!
En plaza tan espaciosa
Aquel frente aterrad r !! ....
Era el presidí » ... en su seno
Encerrado á toda hora
El hombre sus culpas llora,
Y una virtud que perdió.
Allí . . , . acaso un inocente
Por falso labio vendido
Gime y paga, desvalido,
Crimen que no imaginó — !!
Y maldiciendo del hombre
La crueldad, busca consuelo
Elevando al mismo cielo
Su voz que el juez desechó ! . . .
ei^rowo».
.V2
Quizá es un padre infclioe.
Que de pobreza ajoviado
£1 llanto descons> lado
De sus hijos escuchó ;
Y buscando en su delirio
Tierna piedad, que le huyera-
Su alta virtud y severa
En un crimen sepultó.
¡ Oh humanidad infelice !
• Óh Leyes crueles ! tiranas !!
Cual descargáis inhumanas
Vuestro brazo vengador !!
Cuanta vez la aleve intriga
En probidad disfrazada
Contra el justo vuestra espada
Poderosa levantó .... -
Mirad! he allí un inocente
Entre odiosos criminales
Confundido!! á tus umbrales
La calumnia le arrastró !! . . .
La ambición, la sed do sangre
En que un tirano se ceba
Mil de suplicios eleva.
Que tu mano repugnó
El soldado, caviloso,
Gira con paso medido
Al parecer embebido
En profunda reflexión ;
1
CIKNVUKGOtf. 53
Después», sus ojos volviendo
Por do quier. su arma descansa
Y soñolh nto se afianza
Del fusil en el rañon.
Y a las trémulas miradas
De la tunase apagaban
Y á la tierra amenazaban
Doj ir en triste pavor;
Y las miedosas estrellas
Hr liando con luego incierto
Al ver » I gran astro muerto
^e escondían con temor.
Allá en medio de la plaza
U n bulto blanco se mira
Que con triste paso jira
Cual fantástica vi*ion ;
Y en su vacilante marcha
Trémula sombra imitando
Se detiene, allí exhalando
I n suspiro do aflicción.
El centinela le atiende
Cuidadoso, y «da miado,
Ci n el fusil preparado,
: Quien va ? con fuerza gritó ;
Las calladas arquerias
De aquel cuartel retumbaron,
Y los aires resonaron
Cuando el eco repitió.
ClENFUEüOS.
En tanto la incauta sombra
Xo responde, v silenciosa
Marcha, y p r tiempos solloza
Sin mostrar ningún temor ;
El centinela repite
Su mito-; podad ! (exclama
El bulto) ’ Voy do me llama
u La dura pena de amor.
t* Déjame llegar á ti . . • .
»» Soy una madre aflijida . . . •
“ Hombre humano ! .... por tu vida.
4» Ove mi acerbo dolor . . •
Diciendo asi en tierno llanto
Prorrumpe el ser misterioso
Inspirando al animoso
Soldado, santo temblor.
“ Acércate ! (le responde)
*i Muger. ó soml ra quien seas ;
•t Q u f ro •> ostrarte y que veas
“ Xo me falta corazón :
44 Diine tus penas si puedo
44 Calmarlas te aliviaré ;
•* Mas cuida que igual seré
“ Fiero si me haces traición.
El bullí Pega al instante
Y sobre el suelo postrado
Del atónito soldado .
La humilde planta beso ;
CIEN FUEGOS»
56
*• Angel tutelar !! (le dice)
** Mitad de mi alma tu tienes*,
“ El bien de todos mis bienes
“ En tus manos se posó.
“ Aquí, en el recinto fiero
“ De esa reja, torpe saña
“ Al dulce hijo de mi entraña
“ Sepulta en crudo rigor ;
“ Deja solo que lo vea
“ Un instante !! . . . .que lo mire !
** Lo estreche en mi alma ! aunque expire
*• Dt-spues. de un rayo al furor
*• Yo te prometo alejarme
“ Al punto. ... Abra/.e á Fernando!!
“ Dúdete amigo ! . . llorando
,l Aqui á tus plantas me ves
El soldado conmovido
Levanta á la anciana triste.
La cual apenas resiste
Su angustia, que acerba es.
El desorden de su rostro,
De su porte, su vestido
Parecía haber perdido
El uso de la razón.
“Templad ! señora, ese llanto ! , . .
( Dice piadoso el soldado )
“ Aquietaos, que aun no os es dado
“ Llorar con tanta pasión.
¿tí
tlENFCEUOs.
'• Me pedia un imposible.
Señora ; . . yo bien quisiera
“ Serviros pero la esfera
“ De mi poder no lo da:
“ Las leyes de la milicia.
Severas tiranas son ;
“ Si á e las falto, una prisión :
•• Quizá la vida me vá-
— “ Inhumano í ( exclama entonces
La pobre madre afanosa )
“ Te falta piedad ! que cosa.
“ Pides que que yo no te dé ?
•* ; No tienes hijos, ni madre ?
“ ; Ni hermanos tiernos tuviste '
“ Si amoroso los quisiste ....
“ Por ellos te robaré ....
Iba á empezar el soldado
Cuando unas voces se oyeron
Y mil cerrojos crujieron
Con sonido aterrador :
“ Ocultóos dij > el soldad *)
M Tras la columna inmediata ;
“ La cadena se desata . . .
“ Ya corren el pasador ....
“ Sobre sus gastados ejes,
“ La gran pnrtada corrióse
“ Y tras ella apareciese
“ Un hombre con un farol ,
CIENFUCGOS.
En su brazo un mil de llaves
Macizas traía coleadas
Y en su semblante estampadas
La impiedad y el desamor.
Era el alcaide— llegando
AI centinela ” ¡¡ soldado !
Dejad salir al prelado ”
( Le dijo con ronca voz )
Entonces un sacerdote
Salió, en silencio marchando,
Con un pañuelo enjugando
Llanto que le inspira un Dios.
— „ A Dios hermano ! ” le dice
Al centinela y se aleja.
Sin ver que allí, tras él, deja
Cn cuadro destrozador : ( 14)
La madre . — la infeliz madre
lía comprendido el misterio. . . .
El fraile ... su ministerio ....
Y del tirano el rigor
Sus fuerzas ya le abandonan.
Su corazón se ha rendido,
Desfallece, y su sentido
Sucumbe A tanto dolor. —
— *• Hijo mió í! apenas dice
Con voz triste y apagada.
6
ClENFCEGO».
ñR
Y allí mismo desplomada
Cual ave muerta cayo :
Y sobre las frías lozas
Del pórtico pavoroso
A su dolor un reposo
La tierna madre encontró.
t'JENrUECOS
LA VISION Y KL C ANTO.
Ya de la tarda noche el aire fresco
Suave soplaba: — lalijera brisd
Con los céfiros albos jugueteando
101 espacio movían : — ya los gallos
Su canto armonioso gorgoreaban
Y el eternal silencio interrumpían
Con melodía triste : — del verano
El ave nunciadorn, ya dejaba
Su misterioso mdo, y remontando
l)c la trémula tierra hasta los aires
Con los chirlos alegres de su canto
La claridad incierta festejaban
En vuelo engañador. JOra c*l nublado
El funesto rayar de acerbo dia
Al dolor y á la muerte c nsagrado::::
El benéfico Sol, sil lumbre amLa
Acaso i.o daré, que triste signo
Paboroso de muer te basta lo alto
De los Cielos llegó.... y oculto.... triste....
Sus luces llevará dó no á Tiranos
Sangriento acatar deba.... Entre tonto
El prisionero triste á quien la zafia
eiKNFlT.ttOS.
A morir destinó, de un inhumano
Déspota criminal — en dulce sueño
Su fatigado espíritu entregando
Quizá yacía — la nflijida lumbre
De moribunda antorcha reflejaba
Su macilenta luz, la enlutccida
Y mística Capilla iluminando
Con sagrado fulgor ; y sobre el paño
Lutoso del altar, su acalorada
Y cansada cabeza reclinando.
En ilusorio bien goza y se olvida
De ingrata realidad.- Allá en sus labios
U na sonrisa divinal se mira
Jugar en rededor y t do el rostro
De supremo placer está animado.—
De repente. ...el prisionero triste se levente
Cual si objeto visible persiguiera —
¡ Deten.. ! ! dice con eco apasionado,
; A donde vas :.... — El rechinar violento
De la cadena enorme mío le aflijo
Y hasta K s suelos llega, c n espanto
Le despierta y horror — ¡Oh qué tormento !
Esclama enternecido ; ¿ \ hasta cuando
Me debe atormentar aquesta imagen
De muerte y de dolor r ¡ Dios sobcrai.o 1 !
Dijo ; y volviendo á la cansada silla
Un suspiro lanzó:— entre sus manos
Llevó la frente, y abatido y tiisle
El rigor de sus males acollando.
Tendió la vista ú la latal Capilla
Y su pena ali\ iú con este canto.
< IF.Ma r.GO*.
<J1
CANTO.
*• Do mi suerte la estrella enomi<í«
\egro s : gno de muerte arrojó,
Y mi vida cual planta marchita
Va A sccarsj recien ea su albor 1 1
Sepultado, con torpes cadenas,
En infame, horrorosa prisión.
Voy en breve A pagar el tributo
Que el viviente á natura debió.
•* ; Qué es ’a vida — la muerte — el instante —
Eos alientos del alma qué sm:
Soplos vanos que humildes se apagan
Del Eterno poder á la voz
** Pobre soy.... \ma infame cadena
A mi cuel o un Tirano colgó,
V este luto me dice que pronto
Saciaré su sangriento liir r ...
*' ¿ Qué me importa 1 en mi humilde pobreza
Ea fortuna un tesoro me dió —
Mi Conciencia— tranquila, serena.
Que envidiara mi fiero opresor.
“ Ea calumnia, la torpe calumnia.
Nad a pueden -me sobra el valor -
Que el cadalso no infama al que mucre
Inocente, y el Cielo lo vió.
CIKNF1 C<.ON.
•• Nadu vale que horrible Tirano
Cruel azote de humana porción,
A morir me condene, si llevo
Mi alma pura — sin inancha ni honor.
“ Kn la eterna región y divina
1)6 no llega mentida lu \oz,
Del mártir ola palma ganando
Burlaré del dest no el furor.
** Mas... ¡ oh suerte...! ¡tirano recuerdo ! !
Una madre me queda ! ¡ Gran Dios...! !
; Cobre madre ! tus penas, tinquean
l ícbilitan mi tuerza y valor ! !
*• „ Como puedo olvidar tus cariños r
Tus afanes ! . .tu tierna pasión ?
¡ Madre tilia. ! ini pena es terrible . .
Nunca .... nunca la sepa tu amor !!
Kn vejez a* liacosn la muerte
Un amparo» tu vida dejó,
Y hoy con man terrible lo arranca
Sin rt sp to a tu tierno clumor !!
“ Tu esperanza y plac r- aquel hijo
Compañero en tu pobre mansión,
\ a á morir para siempre dejando
Llanto solo á tu pecho amador !!
*• ! Oh tormento ! no... nunca. . no llegue
La miseria ú oprimir . . . justo Dios !
' la huérfana madre que queda
Lntregada ú tu amparo v amorí!
CIEN FU ECOS.
(J3
“ Tu le mira ... tu brazo le tiendo
\ socorre su desolación.
Que al cuitado tu auxilióle debes
Como el solo supremo hacedor í!
“ Y Zelmira ? .. ah ! .. ; porque no sucumbo
De algún rayo al tremendo furor ?
; Porque un pecho de bronce no tu\c
¡ Oh de aquel que sensible nació !!
*• El amor con su dulce cadena
Nuestras almas. Zelmira, enlazó,
Y el rigor de un adverso destino
Va á romper su divina prisión !!
“ En la sombra mentida de un sueño
Yo te vi ... . ; ] tasa jera ilusión !!
Yo adoré tu emblante divino!!
Yo gozó tu mirar seductor !!
“ Arrobado til encanto supremo
De tu imajen mi pecho voló.
Tus alhagos me ofreces, y corro
A estrecharte en mi pecho amador . . .
“ Av ! entonces. . . misterio terrible !! . . .
L T na mano sangrienta se alzq,
Que amagando mi pecho y el tuyo
Do mi esfuerzo se burla y tu amor . . .
* 4 En seguida, la mano de sangro
Transformada en lutosa visión,
Y un gemido lanzando terrible
Se disipa en oscuro vapor.
eiENFl EUOS.
(i Ay ! exclama tu acento medros > . . .
Huir pretendes ccn planta veloz ;
Y la negra fantasma siguiendo
Va tus pasos que anima el terror.
“ ¡ Ven Zelmira! te Hamo, queriendo
A tu amparo correr- -la visión
Desparece al instante y me deja
Luz terrible que causa pavor.
u Asombrado de imajen tan fiera
Busco en vano la horrible vi'ion . . .
Vime solo, cautivo, en cadenas.
Prosternado á la imajen da Dios.
“ ; Ah Zelmira !! si acaso pudiera
Escuchar un momento tu voz!! . . .
Adorarte . . . gozar el consuelo
De mirarte !! . . . tuviera valor . . .
“ Te diria . . . ¡ Zelmira !! yo muero
Apurando del hado el rigor . . .
Yo te amé . . . nuestro amor fué mocetrt#
Seguirá me á la eterna mansión . . .
“ Hay un treno, divino, sagrado,
Donde el malo no alcanza perdón ;
Allí al bueno un asilo se ofrece . . .
Allí á unirnos iremos los dos !
“ ¿ Y mi patria ? . . . esta torpe cadena
Que me oprime, pesada y atroz,
Me recuerda la odiosa coyunda
Que un Urano á su cuello ligó . . .
<'IKM'UF.«05.
“ ¡ Oh destino ! si . . . . venga la muerte . . . .
Morir quiero ! . . . me cubro de horror !
Que es horrible ía imagen que ofrece
A mi vista la ciega opresión.
“ !! Vengan ya !! mi valor no sucumbe !!
Mucho tarda quien sangre pidió !!
Se equivoca el tirano si juzga
Que su saña me inspira temor. ’’
Aquí calló el prisionero
Por el pesar agoriado,
Y en la mesa reclinado
Adormecido quedó :
tntonces el sacerdote
Idegó triste y silencioso
Y unte el altar humildoso
Orando se arrodilló.
# *
66
ClF.SFCF.r.O*.
satas»
rL SUPLICIO.
<g>
Con tañido magestuoso
Se ove s >nar la campana
Que’ en Abadía lejana
Llama al monge á la oración :
Y en sus trémulos acentos
De tr ste melancolía,
Anunciaba la agón a
Del que pronto ya murió.
Eran las seis — en la Cárcel
Mezclad s y confundidos
Se oyen vagar mil gemidos,
Mil lamentos de d 1 r ;
Y una voz estrepitosa
Que al corazón aterriza,
Con nfernal chilladiza
Rctu ababa en lo interior, (ló)
Allá en la empadrada calle
L n ru do sordo se siente,
Y un tropel mudo de gen e
T o viene siguiendo en pos....
Era... ¡oh suerte!... imagen triste!...
¡ Aparato funeral !
til carro que al criminal
Destinó el hombre.... no Dio*.
CIENFl'ECOS.
Kodando sobre sus ejes,
De pobre luto vestido.
Llegó al portal, v el ruido
De su marcha se apagó ;
\ aquel concurso terrible
Que curioso le acompaña
.Se detiene, que n > esiraña
Ll cuadro que allí miró.
Grillas, cadenas, cerrojo;,
Y voces vagas se oyeron
Que el gran-patio descendieron
Ln tremendo procesión ;
Y el ciudadano virtuoso
Con el culpable afamado
•Se vi ó llegar apareado
En torpe y vil confusión. (IG)
Sil n iosoü tinr voz exclama
En ecos desee::; pagados
Y llegan veinte soldados
Con aire de turbación;
El i ti; ia! que lo:, gu:a
Eos manda formar hijor i
'( mustio al instante espe; a
De 'IPTior su i x 1 1 p,- . o miñón.
El silcnc’o de la mucrt**
Yo es mayor ni nns hor. ible
Que el que causa aquel temible
Aparato de terror ....
68
riENKLT.CO*.
Lo* prisioneros, absortos
Se miran — “ ¡ Quizá es mi muerte ! !..
“ Ya habrá corrido mi suerte
“ Del cruel tirano al furor ! 1
Un leve, estrafio ruid.»
Sintióse en aquel momento
Y el fatigoso tormento
De los presos terminó :
< 'on invencible deseo
A un lado sus ojost : enden
Y sin vacilar comprenden
Verdad que el alma temió.
Que allá de la triste sagrada capilla
Cortejo de muerto se mira asomar.
Que adentro volviéndolos ojos Se humTn
Y vuelve rezando su paso á tomar.
l)c triste mortaja cubierto, engrillado.
Un joven gallardo y hermoso se vio
Trayendo en sus manos el lefio sagrado
Que imagen retrata del Dios que murió.
Un fraile piaduso de cércalo ampara :
Su brazo le tiende .... le ayuda á marchar . . .
Que al presóla torpe cadena agoviara
Ni solo pudiera su peso arrastrar.
Dos fieros soldados armados le llevan
Mustios, poseídos de santa piedad ;
Y al cielo, ardoroso, parece que elevan
Un ruego, n quien muere por In libertad.
riE.VFLT. 60 *.
El preso animoso, ron paso seguro,
Al labio llevando la efigie de J)ios,
Avanza, y repite el cántico duro
Que el fraile le enseña — y rezan los do*.
En tanto la rueda de presos honrrados
Que imagen tan fiera no pueden mirar;
CienfuegosÜ Cienfuegos !! excl.iman turbados
l)e miedo su asombro volviendo á ocultar.
Entonces, cual siempre, gallardo, el cautivo
El cuadro horroroso tranquilo miró j
Y al fraile pidiendo permiso, su altivo
.Semblante con senas de firme mostró.
*• Decid ! <dijo mirando en torno suyo)
•‘/Cual mi enemigo es ? ¿Quien calumniando
“ Mi humil le, honrado nombre, á aquesta manto
‘‘Aleve me arrastró? Decidme 1 acaso
*‘ Hay quien soj a culparme de asesino ?
•* ¡Mas vuestra presencia lia revelado
*• El misterio cruel y prisioneros
“ Cual torpes criminales engrillados
“ Os mii o parecer . . . Solo al Tirano,
“ A ese monstruo feroz . . . impio ! cobarde !
“ Acusará ante Dios mi triste labio!!
4 * j Oh destino cruel !! tamas fatigas,
" Llantos y sangre, sinsabores tantos
“ Por tener libertad solo han tenido
“ Un premio tan atroz 11 Y un vil tirano
“ A quien la ilustre Patria nu debiera
“ Una gloria jamas, ni un solo lauro,
íU CI ENTUBOOS.
•* Ata al Pueblo Argentino una cadena
*' Que humilde sufre y lleva — a*í arrastrando,
“ El ominoso carro de los triunfos
“ Que el terror y la sangre le ganaron!!
La Libertad !! las sacrosantas Leyes
*» Que á tan costoso preci . levantaron
“ Nuesíos Padres a.er, boy de truidus
“ Por el Déspota s n ye ousagrados
“ En su augusto ugar al e-p tiloso
1 ‘ Desp uismo se miran simulacros ! !
“ Argén i nos vahen es!! estt patria
“ Que orgullosa su f < nte levantando,
'* A la faz de los Pueblos ostentaba
“ Su inmensa Libertad . . . mirad en llanto ! !
“ Vedla en humilde esclavitud horrenda
“ J)e un Tirano feroz! ! . . pensad tjue esclavos
•* En vez de ¡libres sos . . . ved cuanto pierde
•* Quien el nombre perdió do ciudadano ! ! ( 17 ).. .
•* Patria mía!! Que afrenta! ¡oh vilipendio f!
*• Tus generosos hijos se acabaron
“ Ah ! no. ... te restan t d ivia ...
“ V el Tirano su triunfo no ha logrado —
“ Tiemble pu* s el infame ! q e bien pronto
Habrá nu:en ras uc s -ik • • i mi .>0* lazos
• • - • -
.
“ Mas, vodeb.j morir . . . Oh c rapan- ros ! :
“ Argén inos ! . . . s»be’’ ! sabed soldados ! !
“ ¡ Que el que vais a matar es 'nocente !
u ¡ Por el D103 que aquí veis crucifijudoü
*• Ese despota cruel ... el que desangre
“ .\un a «aciado está . . . crudo tirano
ClEKFCEGOS.
71
“ Que nos plugo acotar . . . hov vuestras armas
“ A mi pedio dirijo . . . desdichádes !!.
“ Mañana tirareis á \ uesírt s hijos . . .
'• Vuestros deudas, amigos, y aun hermanos.
•« Que h su barbara sed nada resiste
11 E igual suerte á vosotros ha guardado !!
“ A Dios pues para siempre . . . ! oh patria mia !
*• Mi postrimer aliento te consagro 1!
*' Dios de la libertad !! allá en tu trono
Just ciero me ofrece tu descanso ....
“ Tu miras mi inocencia, tu me juzgas ....
“ Me entrego á tu poder ! ijuicro tu amparo !
u Madre! adorada madre ! — y tu Zelmira!
** Nunca os supe olvidar !! á cada paso
Venís á mi memoria !! hasta la tumba !!
“ A Dios! orad por mi — ya os he Horado
Diciendo asi el prisionero
Se nn odilla con firmeza
Y elev ando su cabeza
— ¡ Venga la muerte !! exclamó.
Y los valientes soldados
Por la compasión movidos
Resisten enternecidos
La voz que fuego mandó.
El Gcfe no menos triste
Y enternecido ; haced fuego !
Repitió . . . y al punto . . . luego . . .
Hayo de muerte partió.
La victima cae al suelo
En sangre y polvo bañada
Y lanzando una mirada
— La muerte ! . . . otra vez pidió.
<•itt.NFrr.so*.
— Acabadle! dice entonces
Una voz casi extenuada
Y una fiera, aleve^ espada
El corazón le pasó:
Y los presos consternados
Huyeron despavoridos
Ketombandü en sus oido*
El último ay ! del dolor.
CIEN FU ECOS.
SHTV»
ECATAHUD \ la CONSTERNACION.
51.
«Sobre un lecho ensangrentado
por cuatro hombres conducido
se vé de un inoitnl, ” que fué, ”
él yerto cadáver frió.
Envuelto vá en el ropon
del que ú morir en suplicio
destina la dura ley
para curar el delito.
I Será acuso un delincuente?
será ladrón ? asesino ?
nó . . . que su rostro deniega
el afrentoso atavio.
¡ Quien es pues ? — donde lo llevan ? —
porque, en un catre tendido,
sangriento, solo, lo arrancan
de su sepulcro ni camino ?
¿ Porque, aun después de su"mucrte, .
para alargar el martirio,
sus restos % fríos, el deudo
no ncompnñu, ni el amigo ?
y de cuatro presidarios
«pie arrastran odiosos grillos
vá conducido á la afrenta
ante el populacho impio ?
Es un joven ... y su rostro
que 110 hu marchitado el vicio,
tan sereno como hermoso,
pulido está como el lirio.
¡Sus negros, hermosos ojos
que ha cerrado el duro frió
de lu muerte, triste sombra
de dolor mancha su brillo,
1 ©~ *
74
ClENFUEGOS.
Lagrimas ^pistes asoman
que heló lomuerte, é indicio
son del amargo pesar
que sofocara su brio.
Empapado está en la sangre
que brota su cuerpo herido
de balazos que inseguros
redoblaron su martirio.
Va en pos de un misero carro. . . -
buscando viene un asilo
do por siempre sepultado
halle su cuerpo el alivio.
Llega, mortal infeliz !!....
ya se cumplió tu destino !. . . .
lúgubre, el carro te aguarda
entre popular ruido !. . . .
Mas, tiembla !. . . .tu dulce sueño
;• interrumpa algún gemido,
qae si despiertas. . . . mil ansian
darantc nuevo suplicio !!....
§ SE.
Indiscreta muchedumbre
que tras el bullicio nuda
agolpándose á porfía
inunda toda la plaza.
Niños, ancianos, mujeres
mezclados en torno vagan
y cual sombras, silenciosas
se miran, tcnicn, y cullau.
Numerosa soldadezcu
cuyo aspecto temor ennsa,
de armas cubicrtu, defiende
la bulliciosa portada.
Misero pueblo'!. . que buscas ?
inocente ! á quien aguardas ?
I aún no has Horado bastante ?
l no.tc abisma tu desgracia !
Como el incauto cordero
que al redil, corriendo, llama
ClENFl’EGOS.
viendo que el dup, pastor
a 411 compañero mala ;
asi tu, pobre cautivo,
hasta el arena te avanzos
donde un tigre está bebiendo
tu sangre, que no le sacia !!. . . .
Libre estás, porque no cuelgan
los fierros de tu garganta ;
necio de ti, sino ves
la vil cadena que arrastras !!....
Libre estás, si, porque aun puedes
contemplar agenas ansias ;
pero. . • .y mañana ? ah ! quien sabe
el golpe que te amenaza !!• . . .
Huye ! abandona este sitio
donde la muerte se halla !
sangre inocente manchóle
de tu opresor & la zafia.
Un ataúd. . . .¡ trisfe imagen !
verás en donde postrada
una victima infeliz
conducen y solitaria. . . .
Tiembla ! y el duro pesar
sofoeu al ver su desgracia,
que por premio, *tu piedad,
tul vez una muerte hallara.
§ 111 .
Sonaba el duro eslabón
en la enorme cernidura,
y rechinando sus ejes
el gran pórtico retumba.
Silencio. • • • mudo silencio. . , ,
triste atención y profundo,
anima los corazones
de lu espectadora turba.
Torricndo \a de tropel
a donde el rugir murmura
v por llegar adelante
el curioso pueblo lucha.
ú
CIENFUEGOS
7b
Mírese ni fin la portada....
¡ oh que imagen de amargura 1
espectáculo cruel
que el sensible pecho abruma 1
Que desconsuelo ! que horror
todos los rostros dibujan,
cuando el sangriento cadáver
se ve salir en la tumba ! !
“ Atras ! kC atras ! ” los soldados»
gritan al pueblo con furia,
deshaciéndolas oladas
en que transformado lucha.
Mil cabezas anhelantes
para divisar se encumbran
que es imposible mirar
por entre la inmensa turba.
En tanto, el fiero atahud
la ancha galería cruza
v ácia el carro se di ije
donde su descanso busca.
Mas, ¡ que trémulo ruido. . ••
sorda, presurosa hulla,
entre el confuso tropel
disipándolo susurra — ?
Melancólico gemido
que el pueblo suspenso escucha,
rompe el místico silencio
con sollozos de tristura.
Paso ! paso f obran rl paso !
gritos son cpie le segundan ;
y cual sombra, delirante,
vese un bulto que fluctúa.
Es muger. . . . blanco ropngc
de su cuerpo es la cmhoLtura
y un pañuelo ácia los ojos
Iterando su llanto enjuga.
('añoso, pobre cabello
que soltado ni aire ondula
«ticen la edad de su dueño
y eu apiadante locura,
flus miradas tristes vagan
CIKNfTF.KOS.
teual si no vé lo que busca :
j ali mngcr ! desventurada !. . . .
tus ojos el cielo cubra !. . . .
Huye !. . . . sí. . . . madre infeliz !. . . .
huye. . . . que ya no hay ventura ....
y el bien que buscando vas
para siempre es de la tumba !. . . .
Mas, sigues. ... y el vaticinio
no temes que el pecho anuncia. . . .
ah !. . . . no contemplen mis ojos
tanto dolor y amargura !. . . .
“ Allí está ” / (dice mirando
del cádaver In figura)
¡ hijo tic mi amor ! ... . y su alma
biela mortífera angustia.
La palidez de la muerte
su rostro lloroso nubla
y la eternidad le abre
una inmensa sepultura.
¡ Olí que cuadro ! !. . . .el pueblo corre. . . .
do quicru el dolor le abruma. . . .
ulli, un cadáver sangriento
aquí, expirante criatura.
Quien á la madre socorre ;
quien por fugar se apresura ;
que no todo pecho sabe
soportar tantas angustias. . . .
Mira bien, incauto pueblo,
ese dolor que te enluta 1
la nccin curiosidad
así al dolor te apresura. . . .
En tanto el lutoso carro
abriendo su humilde urna
vi ensangrentado cuerpo
guarda en su cama segura.
I’aite después y cruzando
por la ciudad, de amargura
hondos gemidos arrauca
de quien su dolor tío oculta
Llego por lio al panteón,
a la solitaria altura ;. . . .
a la triste UIK'OMIT A.
' *tt carga, allí sepulta. (H)
• •
♦ m
NOTAS
DEL
«¿íupw © m»
ÍBES
NOT
c* c¥c»ciTSWc»^kVci ftku»
¡ Sombra inocent • de Cif.nfuegos ! ....
Recibe este homénage humilde de mi pie-
dad y de mi admiración!... La mano sangui-
naria de unTiranotc arrancó una existen-
cia, consagrada otro tiempo ¿i la defensa
de la Patria, y hoy dedicada á los afectos
dulces de la amistad y del amor filial!. ..Tu
crimen para con esa fiera fue el haber
concurrido con tu espada á la heroica jor-
nada de Itu/.aingó.... Tu cabeza so ha co-
ronado ya con la palma brillante del mar-
tirio.... y la afiijida Patria, á cuyo alfar te
hizo inmolarla Tiranía, ha derramado va
mil lágrimas sobre tu tumba ennobleci-
da.... 1 u nombre se lia registrado en
el sagrado Libro de los Mártires ib* núes*
tra Libertad, y la mano asesina del Tira-
arrebatarte esta ¡T ria inmor*
[t) k) V *>€€ ift ) *WI) T *)€>*) DO O t> |> t • O t) t)ft) O Q«0 *> OlO 1 1 OÍDO
NOTAS.
9
■M
El malogrado Cicnfuegos se. hallaba ligado con una jo*
ven virtuosa, por los lazos mas puros y sagrados. Sii des-
gracia quiso que aquella amante desdichada habitase cerca
de la morada del Tirano. La soledad y el silencio de la
noche le proporcionaban un medio seguro para hablarla* . . .
¡ Desgraciado! ! Cuan lejos estabas de pensar que un tan
licito amor te acarreara la muerte !!....
3 .
Gran Ciudadano — Restaurador de las Leyes — lie aquí
los títulos pomposos que voluntariamente se lia arrogado el
famoso Tirano de Buenos Aires, •* .¡Qué osadía!. • • ,Gran
Ciudadano!! . . . .¿de donde? — ¿del Gran Pueblo, á quien npi¡.
me y envilece? — ¿de una Patria que lia convertido en tina
tumba, transformando las poblaciones en sepulcros, los hom-
bres en sombras silenciosas» las plazas públicas en patíbulos,
y la Sagrada Religión en instrumento vergonzoso de su am-
bición y de sus crímenes ?. . . .¡Apellidarse Restaurador de
las Leyes; cuando no boy una sola vida, una sola propiedad,
un solo nombre, que no pueda aniquilar á su capricho !!....
Restaurador de la Patria , cuando tus hijos jitnen en la mi-
seria ; cuando nadie respira de temor ; y cunado aun las
débiles mugares no disfrutan de aquella seguridad privilejia-
da, que hasta las tribus de salvajes les conceden ! !. . . • 1 1 i •
pocresia infernal!. ...Mofa insolente, con que el mas bárbaro
de todos los Tiranos» ultraja al Pueblo Grande ! !. . • .
4 .
Ln humanidad se resiste á comprender la terrible im-
piedad del Tirano Arjentiuo. — Parecía imposible imaginar
un corazón tan corrompido, que en el bárbaro propósito do
sostenerse á todo trance, no desdeñara ni el horrible medio
de sacrificar mil inocentes vidas, y descargar so brazo sobre
tiernas criaturas. • ..sobre cabezas inocentes. • . .Pero, ¡que
éspauioü. . . «El Tirano bizo cerrar las puertas do la Casa
de Ejpósitosy que la piedad píjhlica bahía levantado, para la
desvalida horfandad, y lanzó lúcralas mil tiernas criaturas
que allí se alimentaban. •• .Su escusa fue la escasez del Era-
rio. — ¡Impío!! No podías sostener aquella humana institu-
ción, pero tus grandes, tus cómplices odiosos, y tú mismo,
nadabais en riquezas, prodigando, con indecible profusión, y
para cubrir tus atentados, ese oro que arrebatara tu violen-
NOTAS.
cía al pueblo infortunado que hoy oprimes ! ! 4 Vil Tirano!
til cabeza lia recibido va la maldición del Ciclo, y tu nom-
bre aborrecido, no llega basta lo» lubios sin horror!. . . .
5 .
También hizo cerrar el Hospital de Caridad ; y los
enfermos y pobres que allí se socorrían, salieron en un din
á completar la doloroso situación déla Mártir Ciudad do
(Sueños Aires. ¡ Qué cuadro de aflicción ! ver llegar á sus
puertas al dolorido enfermo, al moribundo pordiosero, im-
plorando con eco lastimoso, los unos ¡pan! y ¡socorra! los
otros ! ¡ Escuchur sus lamentos afligidos, y no poderlos con-
solar ! ! ¡ Sentir el peso enorme de esa mano de fierro
con que el Tirano les oprime, sin tener mas conduelo que
lamentarse asólas, y gemir en silencio ! !
6 .
¡Desdichado /atarrayan ! ! También victima ilustre y
malograda de la ferocidad de (tosas!. . . .
El valeroso Zalnrrayan era uno de los gefes de mas
crédito que el Tirano contaba entre sus t topas. Horroriza-
do de sus crimines, y penetrado del ultraje y vilipendio de su
Patria, concibió el heroico proyecto de derrocar aquella ti-
ranía, y restituir a su suelo su libertad antigua y su grandeza.
La fortuna inconstante le envolvió en siis rcvece> — jy antes
de dar el primer golpe, el infortunado /atarrayan lu¿ dela-
tado, y el Tirano señaló un elevado precio a la noble cabeza
de su rival !
Un asesino le trajo este presente, ganando en recom-
pensa la nlta suma que por el había prometido.
Parece increíble ! ! El monstruo cornicer > recibió con
sus manos la paliday desfigurada cabeza del ilustre guerre-
ro la miro codicioso con la feroz sumisa de los tigres que
contemplan la víctima inocente que acaban de rendir. Des-
pués la colocó en una de tas mesas de su sala ofreciéndola
en espectucion por mas de 5 dias, basta que corrompida, y
satisfecho ya su apetito feroz, la hizo tirar con toda indife-
rencia.
¡ Qué colmo de impiedad ! !. . . .El alma tiembla# • . .y la
pluma de asombro se estremece!. . ..
7 .
Desdo oí fatal momento en que el tunca » Dictador
agarro cutre sus manos la infortunada Patria de lo Argén-
NOTA-.
linos, su primer paso fue aniquilar de un golpe, y n!> jar «le su
ludo, a Jos hombres gloriosos de musirá fdbertad , ó los bíneme
r/7^s Patriotas de la Cansa de May tu — El detestaba titinlcjion
hermosa, cuyas glorias no babin sabido compartir, y cuyos
recuerdos le inspiraban mil zelos vergonzosos.
La proscripción, la destitución de los emphos, el asesinato
y la calumnia, le ofrecieron medios seguros y eficaces paru
lograr su mczquino'ó infame pretensión.
Desde entonces, se vieron es* s héroes gloiiosos de
nuestra Independencia, proscriptos y fnjilivos, los unos, for-
zados a buscar en el suelo e.xtianifero mi hogar V un asilo.
Sus fu jos y sus viudas, gimiendo en la miseria, se vieron su-
merjidos en la oscuridad yen la reprobación. Otros; los me-
nos malhadados, cayeron en olvido, y separados de toda co-
nexión con una Patria á quien habían sacrificado los mas
brillantes años de mi vida, acosados de Ja necesidad, descen-
dieron de su alta dignidad, para ejercer oficios afanosos, que
su edad y sus fuerzas repugnaban.
Miserable Opresor ! ! Pero. . . .ya es tarde. — Volvie-
ron á rehacerse esos restos dispersos. — Y.i esos héroes,
ocultos y sumidos en olvido, han vuelto a revivir, y al grito
augusto de Libertad, reunidos en un punto hoy amenazan
sobre tu odioso cuello el fierro vengador con (pie otro tiempo
supieron derrocar viejos tiranos !
Prepárate !... .tu suerte está tirada.
8 .
Ll Retiro . . . . Este nombre, glorioso en otro tiempo, lia
recibido sobre sí la terrible odiosidad que < I Tirano concita
sobre todos los objetos que representan su ominoso poder....
E*te Cuartel, hermoso y concurrido en otro tiempo ; el mis-
mo que en dias mas felices hospedó afortunado las tropas vic-
toriosa!» de la República, Ira sido convertido por el Tigre en
arenal sangriento en que devora sus inocentes víctimas — y
su nombro vá siempre acompañado del terror. . ..
Allí... • en la misma plaza del Cuartel, liemos presen-
ciado, con asombro, la ejecución horrible de mas do cien
salvajes conducidos desde Ihihia- Blanca.
Eran las diez deba mañana, y el pueblo se agolpaba á la
Plaza del líe iro, para ver perecer tt los enemigos comunes de
la Patria* (i los que habían pretendido a filarla — (tales los re-
trato el Tirano.) En efecto; so abre la puerta del Cuartel,
y aparece un grupo de prisioneros que en número de doce,
SO|'\v.
maniatad** > unido* entre t-i , formubun una fila. Vetase ni
pobre viejo, utadn.juuto al joven; y a un padre enternecido
volver su» ojos lagrimosos para loirar al triste lujo, a quien
no iKiedc tomar entre sus brazos, y cuya muerte va á presen*
ciar en breve instante. ...
Llegan basta el pnrujn señalado por el motísimo, v allí
un verdugo les linee la señal de «pie se lauquen. Los ino-
centes prisioneros, hermanos, padres, liijos, compañeros del
bosque, cuando monos, se tiende n irada de dolor. . . .
v au á apartarse para siempre : su Dios les abandona
Ya no hay amparo es necesario resignarse
t^c prosternan humildes, y reciben silenciosos sobre sus
cabezas la terrible metralla que de la vida les aparta
Caen, y sus cuerpos mutilados, se revuelcan en sangre....
Sus ojos-moribundos se vuelven bacía el cielo., .y sus sem-
blantes desfigurados y sangrientos se confunden y mezclan
con las mas horrorosas contorciones:::: Un carro lleva al
(¡ron Zanjón de los Criminales los cuerpos destrozados de
aquellas tristes víctimas, y otras nueras vuelven á traerse en- %
tunees del Cuartel.
Al llegar á la zanja el ultimo carro conductor, y siendo
ya llegado el litmpo de enterrarlos, uu joven de Ib años, el
hijo de un Ca/iqu.e, gallardo, hermoso, y que había quedado
vivo en la ejecución do sus hermanos, se alza cubierto de he-
ridas y de sangre y prosternado á los pies del oficial ejecu-
ta le dice con tm acento dolorido, Por tu Dios' Cristiano !
No matando !! . " El oficial, que sube cual es la suerte
que le espero si falta cu lo mas mínimo á los impulzos san-
guinarios del Tirano, tiene la infame cobardía de descargar
ima- pistola sobre la humillada cabeza del cautivo, el cual,
lanzando un ny ! desesperado y cayendo ti sus píes descargó
una mirada macilenta y llena de indignación al inhumano (Je-
fe ; cual si quisiera decirle ; — Hombre duro 1 / tirano porque
me saeri fitas ? ¿ Y tu adorabas la ley de los rhristianns ? — *’
Así murieron mas de 100 desgraciados — El campo de
la ejecución quedo cubierto, por varios días de los fieros des-
pojos que el plomo arebato a los miseros indios: y el pue-
blo que afrento aquel a ejecución Itottrrosa, buyo despavorido
a maldecir á solas la crueldad inaudita del tirano . . . Mucho
tiempo un piulo separar de mi memoria la imagen espantosa
ilc tan feroz carnicería !! . . . lie aquí al Restaurador .
-1 . Krstminulfó ib* la- matanzas, de las mulilaeionos m-
I
NOTAS.
humanas con que los conquistadores Europeos asolaron !a
porción nías hermosa de la America !! . . .
Despiadado !! . . . Cortar de mi golpe cien cabezas sin
mas delito que el haber osado buscar cu una fuga la sulva-
cion desús vidas y la Libertad que tu dureza les robaba !! . . .
Sacrificar mil vidas inocentes para entronar tu odiosa
dictadura ! ! Si ernn culpables ; ¿ por que los juzgas tú ?
¿ por que no dejas que la Ley los ampare ? ¡ Sangre, y mas
sangre! pides; Miserable!... ¿piensas ahogar con sangre de
inocentes la sed abrasadora en que se encienden los pechos
Argentinos ?. . . .Te equivocas !. . . .Sangre ! ha pedido, sí....
pero csu sangre es la tuya, y no mas.... la tuya sola... ..y
la tendrá bien pronto : el Dios lo ha dicho.
9 .
Es risible en verdad y algunas veces irritante la astuta
hipocresía del infame Tirano — Tan feroz como impío el
descarga su brazo sobre cabezas inocentes, despechado por
no poderlo ejecutar sobre fas que se hallan fuera de su odio*
so poder — A el no le afrentan sus atentados sin ejemplo, pe-
ro temiendo despertar con sus acciones la adormecida indig-
nación del generoso pueblo á quien oprime, procura disfra-
zarse en todo el aparato á fa Justicia y de la Religión —
¡ Infame Sacrilegio 1 ! . . . enviar á un Sacerdote para que
exija al inocente Ja confesión forzosa de un delito por el
imaginado!!... Hacer de un servidor de Jos altares el
instrumento imbécil de sus ciegas y caprichosas ejecucio-
nes ! ! ... Ah ! Esto es haber ya recorrido hasta su cumbre
la escala abominable de la inmoralidad y del escándalo ! ! . .
10 .
La anciana y desgraciada madre de Cien -fuegos luego
que supo la prisión de su lujo corno á las plantas de los
grandes amigos del Restaurador llevándoles el cuerpo del
delito — " La corrcponcJcnciu escrita de dos amantes ” — Este
testimonio era el completo de las mejores pruebas pue ilu-
dieran alzarse en favor de su hijo — Ella las lleva á todas
liarles ; llora y se desespera, su hijo es inocente ::::: pero ¡ ay
Dios ! era ya demasiado tarde ... ya estaba lirada la sen-
tencia ... la fiera estaba hambrienta ; pedia sangre, y la
victima no alcanzará misericordia . . .
II.
lie aquí fielmente traducido el Iciiguagc paternal y be-
névolo de ios dignos ministros del ;>}JVN IIOSVS i j • • • »
\<H \ - •
Desgraciados ! ¿ci viles ! tal ve/, no se avergüenzan al coiiíe*
sar publicamente que su amo el Ylustrc Restaurador de las
lct/e¿, era el único que. desidia los asuntos gubernativos ; qua ú
ellos solo tocaba obedecerle . — ¿ V pensaron un solo instante
que estas pobres y miserables palabras pudieran rr.elevarlcs
de aquella inincusa responsabilidad que unte la patria y ante
los mismos Ciclos contrajeron asociando sus nombres á los
innumerables atentados del Tirano ?— -Ab ! no — su escanda-
losa humillación les consagra una linea en cada pagina ele la
sangrienta historia de su espantosa dictadura —
12 .
Una fatal desgracia lia hecho caer el terrible anateni «.
ile aquella madre desolada sobre la ilustre y apreciablc cabe-
za de un anciano inocente — Sobre el hombre de bicMi,el ma-
gistrado popular, el amoroso padre, el tínico hombre vi tilo-
so y desinteresado, quizá, que ha ligado su suerte á bi del
barbare verdugo de Üucitos Ayrcs —
Un el momento cu que escribimos este poema (Jumo de
1830) un atentado el mus horrible acaba de suceder en Une-
nos Aires — Una ejecución barbara cuyo relato ha enterncci-
do a los mas despiadados corazones . . .
El Doctor I)ou Manuel Viccute de Maza ciudadano hon-
rado y pacifico, (¡quien lo creería!) era uno do L»s mas líe-
les y adictos servidores del Tirano. Dura. .te la tunes de
este monstruo el lo hahia educado y dirijido, mostrándose a
mi lado desde el instante mismo en que su pupilo apareció rn
la escena de la revolución, 6 mas bien dicho desde desde que
la guerra civil comenzó a dividirá la República —
El Doctor Mazo, integro y desinteresado le nv udo
siempre con sinceridad y con firmeza, y se Imitaba ocupando
al lado del Tirano los elevados puestos de Prnsidentc de
la sala de los Representantes del pueblo y Presidente de la
Excelentísima Cámara de Justicia —
Los crimines ú ingratitudes del Tirano hacia ya tiempo
que labraban en el corazón del anciano Muza: la fidelidad, o
tal vez alguna simpatía misteriosa, que en otro siglo Huma
riiiii encanto le Inicia devorar en silencio su amargura ; ut st
le oyo que minea desplegara sus labios para maldecirle, pues
si alguna voz ¡legó ú drsuogar.se en el seno de su familia fue
solamente ccn palabras cortada» de dolor nunca do queja —
Desde entonces, Maza no perteneció va a los con?r|c-
n
Ni i \S.
ro* del Déspota: y el Tirano lo juzgo quizá demasiado vir-
tuoso para hacerle su cómplice; y sin embargo : ¡ oh cruel
debilidad ! el Doctor Maza, le habría abandonado pero nun-
ca hubiera sido su enemigo — liosas pues le /talmi ya aparta-
do de su circulo, pero para engañar a la inocente multitud lo
llenaba de titulos pomposos y de elevadas comisiones — Le
i ra preciso disfrazar el deswo completo de su antiguoconse-
jero y amigo —
Ksti' anciano infeliz tenia un lujo llamado Ilotuon Maza :
joven, valiente, veterano en el ejército y ciudadano entre su*
compatriotas : su arrogante bravura y sus servicios le habían
ganado el grado de coronel a la edad do 27 años —
Durante la revolución su permanencia fue siempre cu
«a campana á donde lo había destinado la ojeriza y rastrera
política del Tirano — El generoso joven vino por fin á Hue-
llos Aires y \ ió palpablemente Ja esclavitud horrible y ver-
gonzosa de su patria — Su carácter gallardo y guerrero se
arrebató al instante y llevado del amor sacrosanto de la Ta-
ina se espresó con energía elante de ciertos hombres que se
ofrecían por amigos — ¡ Olí infame cobardía !!. . . un delator
nieve corrió al oido del Despota, y una doble traición llevo al
joven soldado á las aleves manos de su mrsino verdugo —
Encadenado brutalmente el joben coronel fue sepultado en
su obscuro cal bozo —
No tardo esta noticia en llegar a los oídos del anciano
Presidente — Tomó pues la pluma el desgraciado padre y
escribió largos cartas al Tirano en fuvor de su hijo —
Todo fue en vano — Desesperado el amoroso padre de no
poder salvar á su hijo resolvió sacrificarse : hizo la dimisión
de sus altos empleos y se mantuvo pasado de dolor en su
gabinete citor/? la misma casa de los Representantes elrl ptn/j/o.
Eran las 7 de la noche ; el Doctor Maza se hallaba solo
1 11 su habitación, cuando entraron 3 hombres disfrazados,
cftie se hicieron conocer después de la prseencia del Presi-
dente.
Dos Tnazorepicros y el mismo llosas ! . . Que le debria
causar esta visita est rafia, cuando por otra parte tenia en su
presencia al discípulo, al Injo, al compañero de riesgos y fa-
tigas ? . . . Pero . . . que asombro!!
Vais et morir le dijo. el inhumano, el ingrato discípulo —
Lo aperaba, contentó fríamente el unciauo uifcljx — Alguna*
\nT V s.
lagrimas llegaron á sus ojos y después ele- h. iberia' enjugado,
ahí /ne tenéis les dice á los dos asesino', y tres ¡ úñales brillan
en el momento dis utnndo feroces cual se hundiría primero
ou el pecho tranquilo d *1 inde cuso anc «no. •••Olí que es
panto !! ....
El mismo itosvs le clavó su puñal enfnrecid \ migando
despiadado un corazón que le había adorado como a hijo. . .
cortó la vida al hoindrc que toda a él le hnhin consagrado.,. y
cuya mancha única era cd extremado carino con que le ¿upo
nm ..r . . . .¡ Oh espantosa crueldad ....
El sangriento cadáver del anciano filé arrastrado después
hasta la calle, y conducido sobre un indigno carro do basura
al Cementerio de los criminales, a pesar de los. ruegos de <11
desolada familia.
Ya el padre hnh.’a dejado de existir, v el lujo d bia mo-
rir también. Al amanecer del siguiente dia le notificaron la
sentencia, y la recibe con valor. — “Dadme permiso, »!•• •
pora escribir cuatro palabras á mi padre. — Hace pocas lm
ras (contestan los verdugos) que ha sido asesinado. — El j »-
ven entonces desespera, y vomitando las mas terribles mal-
diciones sobre el Tirano — “Matadme vn,” exclama con no-
violencia, , , , — Vuestros cómplices, dice el ejecutor. — o
no lie tenido cómplices. . . .soy solo, y mi secre to perecerá
conmigo M Se inca después y sacando un pañuelo mo-
jado con *us lágrimas, pídelo lleven a sil esposa; sobrina de
llosas , ron quien hace puco f innpo se hallaba casado.
Los ejecutores hacen fuego, y *u cudáver mutilado cayó
tendido en tierra. . . .Su olma exaló un suspiro, y se volo a
los Ciclos, en medio de los justos.
El cadáver del joven no tardó en ir á unirse a» de mi
padre en la zanja ominosa de los delincuentes — ¡ cruel des-
tino ! !
¡ Dormid en ¡nz, víctimas nobles! Vuestra sni-
gre, quo lm salpicado generosa, liará brotar cu cada gota un
defensor ardiente de nnc'fia Libertad. •• .y Humos .\¿u*> m.
salvará por ella. • • •
13
El infeliz ( * ¿011 fuegos , cu lo> primeros años de mi jiivoii-
lud, Imbm servirlo la carrera militar en la gloriosa » .iinpni «
que la República sostuvo contra «d Imperio del Rrasil, al
«ronzando por tanto el premio de la lieroieii jomad i «Je Itu-
znitigó.
M>1
• se había retirado, consagrando su vida al mu
dado y sosten de una madre anciana.
Tal vivía el infeliz Cienfucgos, cuundo la ojeriza san-
grienta del Tirano v mito sobre s.¡ cabeza inocente la terri-
ble sentencia de su muerte.
14.
Xa siempre el despotismo consigue ele p raba r todos los
corazones. — El fanatismo, el arma favorita de los tiranos,
empieza á ser boy una las columnas en tpie quiere apoyarse
el despota Arjentiuo. Así se ve, de pocos años á esta parte
que su corazón cerrado siempre á todo scirimicnto gene-
roso, alarga sinembargo una mam» prntect »ra á los fugitivos
frailes que errantes y expnirindos, rebuscan un asilo que la
ilustrada Europa no les sabría conceder.
Los (ainventos de San Francisco, Santo Di mingo, la
Recoleta, San Ignacio, y varios otros mns f vaciados por el
triunfo de la civilización y de la libertad han vuelto hoy á
ser rehabilitados por orden del tirano. ... ¿y la Patria de
los Libres abrirá sus entrañas para que 1 1 mano del ciego fa-
natismo vuelva otra vez á cultivar la casi seca planta del
despotismo encarnizado ? . . . . A «i ! no . . . . tenemos la
esperanza le que serán inútiles los esfuerzos del tigre. . . .
Ya me hnhin olvidado del principal motivo de esta nota.
La suerte quiso que el veuerahle Sacerdote destinado
á auxiliar al desgraciado joven, abrigará un corazón piadoso
leal, y al mismo tiempo ilustrado.
fin la primera conferencia con el preso, procuró arran-
carle, con lengnage cristiano, la franca confesión y el arre-
pentimiento de un delito, sobre cuya verdad el no hubiera
osado poner duda. . . . La franca relación del prisionero.. .
su lenguage.... la serenidad y paz de su semblante le lu-
cieron vacilar, y enternecido salió después de la confesión á
interesaise con algunos amigos del tirano, para ver si aun
podía salvar la vida «al triste preso. Todo fué inútil — v su
alma gimió en secreto, acuso bien seguro de la pura inocen-
cia del cautivo.
15
Este dia terrible fué cd l) de Enero de 1839.
16
I* I tirano, fiel siem. re, ni «¡eterna de mingro v di* terror
NO I \S.
luí desplegad u prepara cuando cree necesarias sus c«-
i citas sangrientas, ó listines, procurando hacer que las p, *-
seueie aquella porción do pueblo á cp i ti juz a mas con-
veniente in mudar.
1 %* constante que cutí do el mn 1 do Cleu-fue fu
a rastrado ala cárcel en bu n de Tic, vis! :, in icar-
eclndos multitud rio sugetos ib ••ule lo m * >r v* mas se-
lecto del pueblo, y á quien el < pota Inhiit juzgado necesu
rio castigar según los sueños <.ue su infernal cabeza le su-
pine.
Señalado el momento del suplicio, ordeno que aquellos
presos (unit arios traidores , como el llama á bis que no se
postran á sus plantas) fuesen testigos presenciales de la eje-
cución, v para hacer mas espantoso y amargo aqueste tranco
les mando concurrir entremezclados con la turba lamosa de
los mas torpes criminales. • . % Pocos dins después cuando
el tirano juzgó que hahia conseguido su objeto meditado,
hizo poner eu liberiad la mayor parte de aquellos maltrata-
dos sugetos.
Que descaro !!.... .Tugar asi tan torpemente con la
vida y la fama de los ciudadanos ’!....
¡Calumniarlos el mismo, engrillarlos!..,, derramar la
amnrguru; el sobresalto cii sus pobres familias, juzgándolos
después á su capricho sin satisfacer en lo mas mínimo el las-
timado honor del que de cu medio de I * go# ;, s sociales \ %
arrastrado al odioso recinto de una c rcel, donde peni nucí «•
largo tiempo, despedirlos después dejando en el misteri i *ii
delito. • • .su Juez. ... sil acusador ' ! . • . .
17
Y cu efecto. ... i que otra cosa que esclavo es el Pue-
blo Arjentino, sugeto boy al antojo del Cacique feroz que lo
domina ?
I Hay una sola vida que se cuente segura 1
¿ Alguna propiedad ?
i Alguna fama ?
No hemos visto tncrít asesinado por la mono cobarde
del dv n ¡dente Augusto da l.i Inviolable Represen
tacidi ’> ..14/
No liemos visto su cadáver sangriento despojado dol de-
recho inconcuso de exigir una tumba, levantada por las ma-
nos de 1 1 Pítima su alta dignidad y sus servicios : y sin pn-
M) T
der siquiera ir a jualaarse coa las coaitas caras de su nuti-
guu iumilia, sur arrastrado á ua miserable acicalo en el zan-
jon talaos 3 consagrado al delito ?
V hoy para colmo de sus avances sia ejemplo, dice el
déspota audaz á los ciudadanos que el denomina unitarios ,
o sus enemigos, que para el es lo mimo.
No os permito vender ninguno ele vuestros bienes. ”
Lo que importa decir soy vuestro amo — vuestra hacien-
da á mi solo pertenece. Dispondré de ella — callad y pe*
rcced. M
j Olí vilip lidio !. • • .
Pueblos de la República ! ! Mirad L . • • He aquí id
tirano que ultraja y envilece vuestra Patria ! ! Miradle ya
por fia ... • ya im> hay disfraz. . . . ya se arrancó la másca-
ra. .. . juzgadlo !
18
Descansa ya por siempre. . . .Infeliz joven ! ?. . . .Tu ino-
cente martirio nos recuerda los sacrificios caros de nuestra
Independencia ....
Respetemos humildes los arcanos augustos riel Dios
omnipotente !!....
Nuestra alma se sobrecogió de dolor con el relato de tu
muerte ... .se llegó hasta tu tumba. .. .lloró. •• .hizo escu-
char -ii \ nz... .entonó tu apoteosis y colocándote entre los
mártires de le Libertad \mcricana ha mingado un tanto su
congoja.
J. R. M.
o
SALA URUGUAY
J BIBLIOTECA KACIGEAL
■I •
FE 1)E ERRATAS.
IMginn Linea Do.ide dice Léáte.
1. a 23 re peta responda.
13 5 asambro .. ....asombro.
t>8 14 cortejos cortejo.
62 1 4 flnqnenn ....... .Jlaqutccn.
62 4 ni mi.